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Cultural

Ángela Medina, embajadora de Cartagena Sí que rompe moldes en el arte

La artista cartagenera Ángela Medina, embajadora de Cartagena Sí, pasó del muralismo a la escultura monumental gracias al proyecto Carrozas al Taller.

Ángela Medina, embajadora de Cartagena Sí que rompe moldes en el arte

Ángela Medina, Embajadora de Cartagena sí.

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Entre el sonido de sierras, los residuos de icopor y el vaivén de las manos que dan forma a la fiesta, Ángela Medina, conocida por llenar de color los muros de Cartagena, esta vez cambió el aerosol por la escofina y se adentró en un territorio nuevo: el de la escultura a gran escala.

Con el nombre de ‘Colibrí’, esta artista ha trascendido con su arte como una forma genuina de expresión, pero también llevando un mensaje de optimismo y positivismo.

Ángela Medina, Embajadora de Cartagena sí.
Ángela Medina, Embajadora de Cartagena sí.

Su ímpetu y creatividad la han convertido en una digna representante de la campaña de El Universal Cartagena Sí y, ahora, también hace parte del proyecto Carrozas al Taller, del IPCC, al que llegó con una convicción clara: aprender desde cero. (También te puede interesar: Embajadores Cartagena Sí: ecos de orgullo y amor por la ciudad)

Este programa, dedicado a formar y actualizar a creadores en el arte de la talla monumental, busca preservar el legado de las carrozas festivas de la ciudad, un oficio tradicional que combina técnica, ingenio y devoción popular para las Fiestas de la Independencia.

En ese ambiente de aprendizaje, Ángela destacó por su entusiasmo, disciplina y una valentía poco común en un espacio históricamente dominado por hombres. Bajo la guía del artista formador Mario Guzmán, participó en la creación de la macrofigura El Hombre Mojarracuda, diseñada por el artista Wadith de Voz.

Su proceso fue una lección de entrega: lijar, cepillar, tallar… cada gesto era una exploración de lo desconocido y una confirmación de su talento.

“Venía del mural, del trazo plano, del color que no se curva —contaba entre risas—. Lo más difícil fue entender el movimiento del pez: lo corté plano, y me tocó aprender a curvarlo. Pero ahí estaba el reto, y también la magia”.

“Venía del mural, del trazo plano, del color que no se curva —contaba entre risas—. Lo más difícil fue entender el movimiento del pez: lo corté plano, y me tocó aprender a curvarlo. Pero ahí estaba el reto, y también la magia”

 Ángela Medina

Su relato resume la esencia de este viaje: pasar del muro al volumen, del color extendido a la materia viva.

En su caso, el cambio no solo fue técnico, sino profundo. Cada corte era también una forma de romper prejuicios y de conquistar un nuevo lenguaje artístico.

Ángela Medina, Embajadora de Cartagena sí.
Ángela Medina, Embajadora de Cartagena sí.

El esfuerzo tuvo recompensa. Por su destreza y liderazgo, Ángela fue elegida para dirigir el diseño escultórico de una carroza inspirada en la danza de los Diablos Espejos, manifestación folclórica heredera del Corpus Christi y símbolo vibrante de las Fiestas de Independencia de Cartagena. Su liderazgo marca un precedente: una mujer al frente de un proceso creativo que exige fuerza, precisión y visión. (También te puede interesar: Cartagena celebra su independencia con arte, cultura y tradición)

Hoy, el nombre de Ángela Medina suena entre las historias de éxito de Carrozas al Taller. El arte también es un acto de transformación que ella sabe representar muy bien: es una muralista que decidió mirar más allá del muro para descubrir que el volumen, como la vida, también se talla con coraje.

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