¡Alisten sus paladares! Este sábado 22 de enero comienza el XLII Festival del Frito Cartagenero, uno de los eventos más concurridos del calendario cultural de la ciudad. Hasta el 9 de febrero, el parqueadero de los Zapatos Viejos, en el sector Pie del Cerro, se convierte en una gran cocina al aire libre donde decenas de matronas y portadores de la tradición, prepararán, sin pausa, los fritos más tradicionales de la gastronomía local.
La dinámica es simple, llegar con hambre y elegir: arepa con huevo, carimañola, arepita dulce, buñuelo de fríjol, empanada de carne, dulces y mariscos. Pero, el festival este año no funciona solo como feria gastronómica. Hace parte de una agenda más amplia que mezcla religión, música, arte y cultura popular dentro de las Fiestas de la Candelaria, la celebración más antigua de Cartagena de Indias.
“No es un evento aislado de gastronomía o de música. Es un entramado cultural que reúne lo espiritual, la cumbia y la cocina tradicional. Eso nos representa como ciudad”, explica Lucy Espinosa Díaz, directora del IPCC. Lea: Estos son los cierres viales en Cartagena por el Festival del Frito
Durante más de dos semanas, el espacio operará en jornadas de 12 horas continuas, de 10 de la mañana a 10 de la noche y además de la venta de fritos, hay presentaciones musicales, actividades infantiles, conversatorios y talleres donde las matronas enseñarán sus saberes. Según el IPCC, se espera que el festival reciba más de 6.000 visitantes diarios, generando ingresos directos para decenas de familias: “La cultura, cuando se toma en serio, genera desarrollo. Todo lo que venden es ganancia para ellos”, agrega Espinosa.
Para muchos participantes, el festival es más que tradición, es una gran oportunidad. Así lo cuenta José Gregorio Suárez Monsalve, ganador en 2025 en la categoría ‘Arepa de huevo tradicional’, quien asegura que el reconocimiento le abrió puertas impensadas: “Gracias a este festival pude estar en hoteles y restaurantes donde nunca había estado. Fue muy beneficioso para mí y para mi familia”, cuenta.
Las matronas, con décadas de experiencia, también son un punto clave del festival y son quienes sostienen la tradición y el negocio familiar.
Rosa Cabarcas Jiménez, una de las más antiguas del festival, lo resume con orgullo: “Soy de las matronas más viejas, la mamá de muchas de las que han quedado. Nos sentimos felices y respaldadas por el IPCC y la Alcaldía”, dice. En muchos casos, los puestos pasan de madres a hijos para que la receta no se pierda; deja de tratarse solo de vender comida y se convierte en la forma de mantener viva una herencia.
Este año, además de los jurados, el público puede votar por categorías como mejor frito, mejor matrona o mejor portador de tradición, con incentivos económicos y premios como pasadías en los mejores hoteles y cenas en los mejores restaurantes. Especialmente, buscando integrar a los jóvenes de las nuevas generaciones.
Jóvenes como Faylin Rodríguez, Reina de la Independencia de Cartagena 2025, quien creció visitándolo en familia y hoy lo recorre desde otro rol, más cercano a las cocineras tradicionales.
“Es el festival que ningún cartagenero desconoce. Desde pequeña venía, pero ahora he podido conocer a las matronas y entender todo lo que hay detrás de cada frito. Uno aprende mucho más de su ciudad”, afirma. Lea: Prográmate: este sábado comienza el Festival del Frito en Cartagena
Desde hoy, Cartagena de Indias vuelve a reunirse alrededor del mismo plan: un buen frito. Y mientras avanzan las procesiones, los tambores de cumbia y los eventos culturales de la Candelaria, el Festival del Frito se mantiene como punto de encuentro cotidiano de las familias, turistas, vecinos y curiosos que se reúnen a mantener viva la tradición gastronómica cartagenera.
