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Adolfo Pacheco regresa a casa tras 22 días hospitalizado

El juglar de San Jacinto, Bolívar, celebrará el 8 de agosto sus 81 años. El año pasado padeció las mismas afecciones en su corazón que lo mantuvieron en una clínica.

REDACCIÓN CULTURAL

20 de julio de 2021 04:35 PM

Luego de 22 días de estar hospitalizado en una clínica de Sincelejo por afecciones cardíacas, el juglar Adolfo Pacheco regresa a su casa. El artista de San Jacinto, Bolívar, celebrará el 8 de agosto sus 81 años. El año pasado fue postulado al Premio Vida y Obra del Ministerio de Cultura 2020 y padeció las mismas afecciones en su corazón.

Como se recordará el pasado 28 de junio, el artista sufrió dificultad respiratoria y quebrantos de salud por los que tuvo que se trasladado a la ESE Hospital Local de San Jacinto, donde los médicos dictaminaron remitirlo en ambulancia hasta la capital de Sucre. (Lea aquí: El maestro Adolfo Pacheco sufrió quebrantos de salud)

El cantautor sanjacintero fue ingresado a la Unidad de Cuidados Intensivos de la Clínica Cardiovascular de Sincelejo, siendo sometido a tratamientos y procedimientos médicos para restablecer su salud. Se conoció que ayer, tras a su salida del centro asistencial, agradeció la preocupación de cientos de seguidores que durante estos días se mantuvieron expectantes por su recuperación.

Adolfo Pacheco es un gallero consagrado y tal vez el último de los juglares vivos de las sabanas del Bolívar Grande. Esa ha sido una sus pasiones y a los gallos le ha compuesto canciones, y le han pagado también con gallos algunas canciones como la que le hizo a Nabonasar Cogollo, de Cereté, protagonista de El Cordobés.

Adolfo Pacheco, el hijo de Miguel Pacheco y Mercedes Anillo, es un patriarca de la sencillez, la nobleza y el buen humor. Poeta natural, estudió Derecho en la Universidad de Cartagena, y ha ejercido cargos públicos, pero ningún honor y ningún imperio ha podido destronar su devoción por su tierra. (También le puede interesar: Adolfo Pacheco espera de un cateterismo)

Está convencido de que la música es el único remedio que existe contra toda forma de violencia. “La hamaca grande”, “Mercedes”, “El viejo Miguel” o “El mochuelo”, para citar tres de sus canciones, están enraizadas en la memoria colectiva. Cada vez que sale a recorrer los pueblos, la sorpresa es que están sonando sus canciones como si acabaran de componerse.

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