Cultural


La reforma tributaria amenaza con ‘bajar el telón’

Distintos actores de la industria del cine en Colombia expresan la inconveniencia de la reforma tributaria para el sector. En juego están miles de empleos y decenas de proyectos.

HERMES FIGUEROA ALCÁZAR

26 de abril de 2021 12:43 PM

Con el proyecto de reforma tributaria que radicó el Gobierno ante el Congreso de la República, la industria del cine en Colombia parece estar viviendo una ‘película de terror’. Si la iniciativa se aprueba tal como fue presentada, este sector pareciera estar asistiendo a la ‘última función’.

El eventual desmonte del fondo parafiscal del sector, que le inyecta entre 25 mil y 30 mil millones de pesos anuales podría verse afectado, y los avances logrados en los últimos años se irían al traste.

Felipe Aljure Salame, director de Cine y Director Artístico del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, fue uno de los que mostró su rechazo a la iniciativa.

Con ese proyecto de ley “se ve impactado todo el cine. El sistema jurídico cinematográfico colombiano está muy bien estructurado. Nace en la Ley de Cultura en el año 1997 con la Ley 397, evoluciona en la Ley 814 de Cine en el año 2003 y tiene un último desarrollo jurídico en la Ley 1556 del 2012. Esta reforma toca las tres leyes, particularmente las dos últimas, y pretendería desmontar el Fondo Parafiscal, que es un fondo que se alimenta de los pagos del espectador al pagar su boleta, luego los productores, distribuidores y exhibidores cedemos una parte de ese pago que nos hacen por la boleta a Proimágenes, quien a su vez lo inyecta en forma de convocatorias en la industria, esa es la plata con la que se hace el cine en el país”, explicó.

Agrega que “el Fondo recauda en promedio entre 25 mil y 30 mil millones de pesos anuales, con algunos picos más altos en algunos años, y este año por temas de la pandemia y por motivo del cierre durante un año de las salas de cine del principal exhibidor (Cine Colombia), se bajó sustancialmente y por primera vez le tocó al Gobierno nacional poner $5.000 millones, originados en el Ministerio de Hacienda, para completar un total de $8.000 millones, es decir, el sector cinematográfico ya está impactado y si esta reforma pasara, el impacto sería peor y más duradero”.

EL ORIGEN

“El origen del Fondo es una sustitución que buscamos para las rentas de destinación específica, que era como funcionaba antes el cine. Había un fondo para el desarrollo y para el fomento que nacía de la boleta. En la Constitución del 91, al prohibirse las rentas de destinación específica, entonces buscamos una alternativa y aparecen los fondos parafiscales, que los autoriza la Constitución por vía excepcional y los aportantes son los beneficiarios. Los aportantes son actores del sector cinematográfico, implica que los beneficiarios seamos los actores del sector. Es decir, lo paga el espectador, lo aportan los exhibidores, distribuidores y productores, y se beneficia el sector a través de Proimágenes”, explica Aljure Salame.

Gracias a ese esquema, la industria del cine en Colombia pasó de producir 2 películas y media al año a producir 44. Se pasó de llevar 16 millones de espectadores al año a las salas de cine, a tener 68 millones de espectadores. “Se subió la aritmética en todas las variables que se cuantifican. También se pasó de dos festivales (el de Cartagena y Bogotá) a tener más de 70 festivales. El florecimiento de los festivales está directamente ligado con la salud del sistema jurídico y creativo de la cinematografía de un país”, sentenció. (Lea aquí: Así será la jornada del paro nacional del 28 de abril en Cartagena)

¿Y EL FICCI?

“El Festival Internacional de Cine de Cartagena (Ficci) no tiene una dependencia directa de ese fondo. El Festival es un evento que se hace gracias a la gestión de sus ejecutivos anualmente, con más de 130 alianzas y acuerdos que se hacen con el Ministerio de Cultura, con Proimágenes, Gobernación, Distrito de Cartagena, con empresas privadas, con Cine Colombia. No es tanto por las finanzas del Festival, pero el Festival es una tribuna para el cine colombiano y si esta está en una posición tan debilitada como en la que quedaría si la reforma se aprobara como fue planteada, el Festival pierde sus asistentes, sus películas colombianas, su sector que se ha activado en estos últimos 24 años, a través de los esquemas que ofrecen las leyes 814 y 1556, como este sistema es integral no es solo un tema de recursos directos para el Festival, sino que herido el cine está herido el Festival de facto. Sería un golpe enorme al sector”, indica el Director Artístico de Ficci.

Agrega, además, que “en el Festival de Cine se desarrollan proyectos que nacen de esos recursos, eventos de industria, lanzamiento de la convocatoria anualmente. El Festival es el evento capital del cine colombiano, todo lo que pasa en todas las ciudades de Colombia y Latinoamérica, converge en el Festival de Cartagena”.

Aljure considera que “si se aprueba esa reforma, el diálogo que el sector logró trasladar con cada gobierno nacional, departamental o municipal y distrital, a un diálogo con el Estado, en donde los funcionarios gubernamentales gerencian unos esquemas estatales, unos artefactos jurídicos aprobados y normatizados, acogidos y presupuestados; y si en vez de tener eso que es lo que tenemos hoy, regresamos a los diálogos con el Gobierno, quiere decir que cada año tendremos que ir a pelear en la Ley de Presupuesto con los funcionarios para que apoyen o no según los ires y venires de las políticas.

“El sector es consciente del enorme peligro y daño de aprobar una reforma en los términos planteados y tiene una actividad frente al Ministerio y los medios de comunicación, frente al Congreso y el Ejecutivo para exponer y reafirmar la inconveniencia enorme de esa reforma”, enfatizó.

¿CUÁL ES LA ALTERNATIVA?

La alternativa para Aljure Salame es “no tocar ni la ley 397 ni la 814, ni la 1556. Preservando esas estructuras pensamos que es importante que el Gobierno supla durante los años que dure la pandemia, sino su impacto económico en la taquilla cinematográfica, el defecto en el recaudo, tal como lo hizo este año con $5 mil millones, que no es lo mismo que se recaudaba, pero es algo para mantener la convocatoria viva. Sin quitarle autonomía y el carácter estatal”.

ALGUNOS EFECTOS DE LA PANDEMIA

El cierre de Cine Colombia llevó al despido temporal de por lo menos 2.200 empleados directos de un total de 3.000, recuerda Aljure. En una película de largo metraje trabajan al menos 100 personas en forma directa y se hacen hoy en día 44 películas en el país, son 5 mil empleos. Por cada película se benefician indirectamente otras 1.000 personas, eso es 50 mil personas más y en procesos de posproducción hay empresas enormes y por cada película que se rueda hay 10 y 15 personas que tienen una relación. Las universidades han abierto facultades y carreras de cine y allí se mueve mucha plata.

En conclusión, el sector cinematográfico de Colombia está en pie para que no se acabe la función. (Lea además: ¡Tendencia! Crítica mordaz de ‘Juanpis González’ a la reforma tributaria)

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