Cultural


Mulato Bantú, el cantautor que se abre paso en Cartagena

Escuchar a Mulato Bantú es comprender la honestidad, seriedad y carisma que le impone un artista a su arte.

DAVID LARA RAMOS

26 de noviembre de 2023 12:00 AM

El pasado viernes 24, el cantautor Mulato Bantú, presentó una sentida propuesta de concierto en el Museo Histórico de Cartagena, escenario del Mercado Cultural del Caribe 2023, un espacio para promover el talento del Caribe. Lea: Teresita Gómez es homenajeada en el Metro de Medellín

Mulato Bantú estuvo con su compañera, la guitarra, a diferencia del grupo con el que se ha presentado en otras ocasiones: “Esta vez quise presentarme como esos trovadores que van contando con su guitarra es un formato más íntimo para comunicar mis creaciones; sucede también que la música tiene muchos azares, hay músicos que tienen sus proyectos y ya no puede llegar al concierto, entonces me dije, soy un guitarrista, cantante, compositor, me voy solo con mi guitarra a cautivar a la gente de Cartagena”. Eso fue lo que hizo. La música invadió el escenario con la energía de un trovador, la voz brotó recia, segura, profética.

En uno de sus temas cuenta lo que representa ser músico: En qué lío me metí/ Cuando niño no sabía/ Que las cosas de la vida/ No eran como las creía/ Ahora que las entendí/ Yo le pongo melodía/ Ella me da bellos colores/ Y su linda poesía// Cuando decidí ser lo que soy/ No pensé que hubiera tanto dolor/ Pero aprendí, la guitarra lloró, / Ahora solo queda cantarle al amor// En qué lío me metí...

La propuesta de concierto cautivó, la generosidad de los aplausos, la euforia, solemnidad o el silencio atento fue la respuesta del público de acuerdo con el sentir de cada tema. Mulato Bantú fue contando su vida y la historia de sus composiciones. Media hora intensa de goce y narración. Lea: De madres e hijas, y otros demonios

“A veces es la letra la que te dicta la melodía, pero otras veces un par de acordes de guitarra te abre el camino. Solo eso, te dan la clave para arrancar una canción, así pegas un verso con otro, vas armando una estructura llena de cadencias y sentidos”.

A veces es la letra la que te dicta la melodía, pero otras veces un par de acordes de guitarra te abre el camino”.

Mulato Bantú

Escuchar a Mulato Bantú es comprender la honestidad, seriedad y carisma que le impone un artista a su arte. La vivencia de un ser que está en permanente indagación de su propia existencia. “A mí me interesa hacer obra, hacer canciones, componer, expresarle a la gente mis ideas, sigo en la búsqueda. Me gusta viajar, irme a sitios, a festivales, llegar a un pueblo como Palenque, Palomino, Dibulla, caminar, llegar a Sabanagrande, donde crecí, volver a Barranquilla, donde aprendí a tocar la guitarra, irme a Santa Marta, recorrer la playa en silencio, ver el atardecer, bañarme en el río Dibulla, en Guachaca, en una quebrada en lo alto de la Sierra Nevada, vivir y tocar la guitarra, eso lo es todo... vivir ese presente mágico, como dice un amigo, es lo único que me interesa”.

Las letras y melodías de Mulato Bantú conectan con todos los ancestros y raíces posibles. Una búsqueda paciente, sin afanes, con la que alienta su existir. En los acordes y armonías de su guitarra están los sonidos de los caminos por donde pasa. Mulato Bantú es de vocación nómada. Así renueva las visiones sobre su ser, así implanta otras pieles a su cuerpo. Podría ser parte del pueblo bereber, afar o maura. En su guitarra vibran formas ancestrales de cantos tuareg. Lea: “Bajo el silencio del mar” llega a la Feria del Libro en Guadalajara

En las músicas que crea está el zumbido del machete que traza formas en el viento; el golpe certero de la hachuela sobre la ceiba que se ofrenda para hacerse tambor; pasan las corrientes de aguas serenas que tallan la piedra más compacta. Su voz es una corriente de simpatías llena de bejucos pegajosos.

Mulato Bantú, el cantautor que se abre paso en Cartagena

Nació en Barranquilla; su padre, dedicado a labores avícolas, se lo llevó a Galapa, Atlántico, cuanto tenía seis años. A los nueve estaba en Polo Nuevo donde conoció la guitarra, tuvo sus primeros maestros, aprendió acordes, acompañó boleros y sones cubanos. A los trece se fue a vivir al puerto de Sabanagrande, a orillas del Magdalena, ahí culminó su bachillerato. Estudió guitarra clásica en la Escuela de Bellas Artes de Barranquilla, y exploró otras formas de interpretar, de tocar a esa compañera de trochas y caminos: “La guitarra es un poema que brota todos los días, me permite celebrar lo que siento, contar mis sueños y angustias, manifestar los deseos creativos. Uno podría decir que carga una guitarra, pero es la guitarra, en realidad, la que me lleva, la que abre el camino”.

En 2005, Mulato Bantú comenzó un periplo por pueblos del Caribe colombiano, profundizó su conocimiento de la chalupa, el bullerengue, las gaitas, el son de negro, el sexteto palenquero, tuvo aproximación con creadores originarios, los Álvarez y los Ortiz en Ovejas; Juan Chuchita Fernández en San Jacinto; Rafael Cassiani en Palenque; Pabla Flórez en Maríalabaja, Martina Camargo en San Martín de Loba, precisa Mulato Bantú. Esas sonoridades están amalgamadas en su primera producción, titulada “Caribe negroide”,

En 2018, Mulato Bantú emprendió un recorrido por la Sierra Nevada de Santa Marta, una inmersión en los territorios y pueblos Koguis, Kankuamos, Wiwas y Arhuacos. Nuestros hermanos mayores. Luego de ese contacto profundo, de un trabajo constante con su guitarra y sus versos, presentó su álbum “Enjambre”, con sencillos que ha ido lanzando desde 2021. “Con este álbum sigo en las búsquedas sobre la identidad, afro, indígena, mestiza. Son temas impregnados de esa espiritualidad que he vivido en esos años.

Su labor creativa no se detiene, casi al mismo tiempo que finalizaba “Enjambre”, comenzó una grabación en medio de los azares y dificultades de los tiempos de post pandemia. “El álbum se llamará Un canto cimarrón” con el que buscamos cruzar fronteras, tenemos programado una buena distribución, llegar a nuevas plazas con nuestra música. Sueño con festivales en Francia, España, Bélgica, Holanda, llevar nuestra fuerza negroide, mestiza, ancestral que hemos acumulado todos estos años”.

Una vez la gran cantadora Martina Camargo me dijo que había que buscar los orígenes, que eso era necesario para seguir avanzando en nuestras vidas. A mí eso no se me va a olvidar y le agradezco por habérmelo dicho. Es lo que hice con “Caribe negroide”, con “Enjambre” y, ahora con “Un canto cimarrón”, que es parte de lo que he traído a Cartagena y al Mercado Cultural del Caribe”.

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