En esta época de cuarentena por el impasse desatado por la pandemia del coronavirus, desempolvamos la historia de las Grandes Ligas y nos encontramos con un récord que nunca han podido superar.
Y el protagonista de este hecho sin precedentes es el lanzador Cy Young, quien ganó como abridor 511 juegos, para convertirse el primer gran pitcher de la historia, poseedor de este récord absoluto, una marca única hasta el punto que las Grandes Ligas, como un homenaje a esta hazaña, otorgan desde 1967 el Premio Cy Young al mejor lanzador de la temporada, tanto en la Liga Nacional como en la Americana.
Todos los récords en la Gran Carpa han sido pulverizados, menos el de Cy Young. Los dos últimos, que hasta ese momento, parecían imposibles de rebanar fueron el de jonrones y juegos salvados.
Barry Bonds con sus 762 cuadrangulares rebasó la marca de Hank Aaron (755) y el panameño Mariano Rivera, con sus 652 juegos salvados sobrepasó el récord de Trevor Hoffman.
Su verdadero nombre es Denton True Young. Nació el 29 de marzo de 1867 en Gilmore, Ohio (EE.UU.) y falleció el 4 de noviembre de 1955 en Newcomerstown. Jugó durante 22 temporadas en los Indios, San Luis y Boston. Se retiró de toda actividad deportiva el 11 de octubre de 1911 dejando su legado intacto.
Fue un granjero de oficio. Inició su carrera en los equipos Nebraska y Ohio antes de su ascenso a las Ligas Menores para posteriormente saltar a las Grandes Ligas, su gran sueño.
Fue apodado Cy -diminutivo de ciclón en español-, por la velocidad con la que lanzaba la recta. Su disciplina y constancia lo llevaron a perfeccionar la técnica para lanzar la curva, el slider y otros pitcheos rompientes que lo catapultaron a ser el mejor lanzador de la Liga Nacional.
Las carrera de Cy Young se inició en 1890 con Cleveland Spiders (Arañas de Cleveland), en el que jugó durante ocho temporadas. Después fue firmado por San Luis en 1899, en el que jugó dos años.
En el 1901 dio el salto a la recién creada Liga Americana para defender el uniforme de la franquicia de Boston.
Asegura la historia, que regresó a Cleveland en 1909, antes de terminar dos meses después su carrera con Boston Rustlers.
Cy dejó un legado imborrable, durante 22 temporada, estuvo en 749 juegos completos y dejó una efectividad de 2.66, ganó 511 partidos, perdió 316 y lanzó la friolera de 7.354.2 entradas, otra marca.
El 19 de enero de 1937 fue elevado al Salón de la Fama. Murió a los 88 años. Deja varias marcas difíciles de igualar y es el pelotero de los récords en Grandes Ligas.
