Como lo han dicho investigadores, urbanistas, historiadores y lo ha vivido y sentido la comunidad de Getsemaní, la Calle de la Media Luna es mucho más que un eje vial que articula a una comunidad, que une a un barrio; facilita la conexión entre sectores vitales en la historia y en el presente de Cartagena, y hacia futuro puede ser determinante en por lo menos dos opciones, que no tienen que ser extremos ni opuestos, pero que por la acción u omisión puede llegar a serlo: de una parte fortalecer los procesos comunitarios asociados con la sostenibilidad de sus habitantes, no como un conglomerado de personas que ocupan un espacio, sino como una comunidad cohesionada alrededor de sus valores, de su identidad y sentido de pertenencia, lo que en buena parte se puede lograr con la construcción e implementación del Plan Especial de Salvaguardia (PES), que se construyó como exigencia del Ministerio de las Culturas, al incluir la Vida de Barrio, en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Nación.
La otra opción es que esta nueva Calle de la Media Luna sea el gatillo que dispare la expulsión de la comunidad, la gentrificación, la turistificación y la conversión de todo el sector en un escenario artificial para un turismo sin criterios.
La aceptación del Consejo Nacional de Patrimonio de la postulación de la Vida de Barrio, en diciembre del 2020 fue el resultado del trabajo condensado en el documento con el cual se presentó dicha postulación, elaborado por profesionales de Coreducar, que estimo sigue vigente y debería ser la fuente documental para las acciones que desde la administración y otros actores se puedan emprender. Allí, en un texto de 250 páginas, con la suficiente solidez conceptual, metodológica y de consulta a casi todos los actores se establecen los que pudieran ser los lineamientos para las acciones a emprender y tratar de salvar lo que queda del barrio, no de sus plazas, calles, edificaciones, sino de ese rico y valioso legado de lo que fue una comunidad que a lo largo de la historia se fue construyendo, y que hoy puede representar el ejemplo a ejecutar para muchos sectores urbanos de poblaciones pequeñas y ciudades medianas y grandes, que ven atónitas cómo el ‘progreso’ o el ‘desarrollo’ va arrasando lo mejor de ellas: sus habitantes con sus expresiones, relaciones y símbolos que daban sentido a la vida y que para muchos hoy son tristes recuerdos de lo que significaba la vida de los barrios.

Por un puñado de razones: Alberto y la cinemateca
RICARDO CHICA GELIZComo lo han expresado en estos días algunos urbanistas, la Media Luna debe jugar papel esencial en la movilidad sostenible y activa, en la revitalización social y comunitaria, en propiciar una nueva dinámica económica a sus residentes tradicionales, que son los portadores de la manifestación cultural ‘Vida de Barrio’ y de permitir a los visitantes comprender qué realmente representa Getsemaní.
*Sociólogo.
