“En tres años, Cartagena se vería inmersa en una profunda crisis turística y al menos la mitad de los hoteles que hoy operan en la ciudad cerrarían sus puertas”.
Ese desalentador panorama lo prevé el empresario cartagenero Alberto Araújo Merlano al solicitar a la ministra de Transporte, Cecilia Álvarez, la urgente revisión de la tarifa aeroportuaria que se cobra a los viajeros que usan el aeropuerto, que supera los 90 dólares, cuando los destinos con los que compite Cartagena en el Caribe manejan tarifas entre 12 y 25 dólares.
Araújo precisó que varias aerolíneas extranjeras quieren llegar a Cartagena, pero con esas sobretasas no es posible concretar su llegada, lo que afectará al sector hotelero que desarrolla numerosas inversiones que ampliarán la oferta de habitaciones y camas hoteleras con la llegada de grandes jugadores de la hotelería mundial, pero que no tendrían manera de llenar esa nueva oferta, al limitarse nuevas conectividades aéreas.
La preocupación del empresario tuvo eco inmediato en la Ministra, que anunció dos reuniones de su equipo de colaboradores con los voceros de la Sociedad Aeroportuaria de la Costa S.A. (Sacsa), los operadores del Aeropuerto Rafael Núñez, y una segunda con la cadena de la industria de cruceros, que también se afecta con la medida pues quienes se embarcan en la ciudad pagan, adicionalmente, una sobretasa de 45 dólares en el puerto.
La Ministra instó al concesionario (Sacsa) a renegociar con las entidades del Estado esa tasa aeroportuaria que calificó de “inequitativa”.
CONSECUENCIAS
La primera consecuencia de esas sobretasas es la suspensión, por parte de la Royal Caribbean, de los embarques en Cartagena a través de su barco Vision of the Seas, confirmó el gerente de la Sociedad Portuaria, Alfonso Salas.
“El Gobierno va a revisar las tarifas aeroportuarias y la de los pasajeros que se embarcan en los buques, porque era más práctico embarcarse en Panamá que en Cartagena”, dijo el dirigente portuario.

