El dólar estadounidense seguía el miércoles cerca de mínimos de seis semanas, perdiendo casi todas las ganancias que había registrado desde que estalló la guerra con Irán, a medida que los indicios de una nueva ronda de negociaciones entre Washington y Teherán reavivaban el apetito por el riesgo.
El dólar abrió la jornada sobre $3.581,17 lo que representó un aumento de $2,35 frente a la Tasa Representativa del Mercado, TRM, que para hoy se ubicó en $3.578,82.
La divisa abrió con un mínimo de $3.570 y un máximo de $3.589,99. La jornada inició con 86 movimientos por un valor de US$61 millones.

Guerra en Medio Oriente impacta en la economía mundial
Teherán ha cerrado de facto el estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial para una quinta parte de los envíos mundiales de petróleo y gas, desde que comenzó la guerra entre EE.UU., Israel e Irán el 28 de febrero, una medida que ha disparado los precios del petróleo y ha frenado el optimismo de los inversionistas.
Washington impuso un bloqueo a los puertos iraníes tras el fracaso de las negociaciones del fin de semana, pero las esperanzas aumentaron cuando el presidente de EEUU, Donald Trump, dijo el martes que las conversaciones para poner fin a la guerra podrían reanudarse en Pakistán en los próximos días.
El dólar fue el refugio preferido en marzo, cuando los inversionistas buscaban seguridad, pero el optimismo en torno al alto el fuego y a una posible resolución ha hecho que el dólar haya bajado un 1,7% este mes frente a sus principales rivales.
“Existe una creciente expectativa de que el enfrentamiento se resuelva pronto, lo que permitiría al Gobierno estadounidense dar un giro hacia la declaración de victoria, antes de estimular la economía de cara a las elecciones de mitad de mandato”, dijo Tony Sycamore, analista de mercados de IG.
Philip Wee, estratega de divisas de DBS, señaló que el Gobierno estadounidense se enfrenta al riesgo de perder el control del Senado o del Congreso en las elecciones de mitad de mandato de noviembre si no se estabiliza el entorno inflacionista.
La atención de los inversionistas se centrará también en el alcance del impacto de la crisis energética en la economía mundial. El Fondo Monetario Internacional rebajó sus previsiones de crecimiento debido a las subidas de los precios de la energía provocadas por la guerra, pero señaló que el mundo ya se estaba encaminando hacia un escenario más adverso con un crecimiento mucho más débil.