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Columna

Son maestros sin ser profesores

“¿Hace falta voluntad o hace falta otra ley para hacer cumplir la ley? ¿Hace falta decisión o hace falta otra cátedra llamada familia?”

Lucía Álvarez Álvarez

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Escuché a alguien en un programa radial decir: ‘Sin guerra no hay paz’. Seguramente algunos aun sin tener toga para el ejercicio juzgarán la expresión, sin embargo, es un pensamiento efecto, porque en Colombia la paz siempre se ha relacionado con la ausencia de violencia por el conflicto armado colombiano. Evidencia es el Acuerdo de Paz firmado en 2026 con las Farc, propiciando olvidar que la paz es un conjunto de valores y situaciones integradas a la convivencia humana; en efecto resultará fácil generarse diversos tipos de conflicto en una sociedad marcada por ausencia de valores, ausencia de ética en todo lo que hacemos y decisiones que tomamos, ausencia del respeto, pero sí con presencia de la prevalencia del bienestar particular sobre el bienestar colectivo.

En efecto, nos enredamos inmersos en diversos conflictos en la casa, en la calle, el barrio, el parque, el transporte público, la escuela y hasta en el entorno laboral.

La visión integrada de la paz se evidencia en la Ley 1732 de 2014, cuyo objeto es crear y consolidar un espacio para el aprendizaje, la reflexión y el diálogo sobre la cultura de la paz, por tanto la interpretación de la ley permite pensar en espacios para definir, estructurar e implementar programas, con acciones definidas cuya repetición permita convertirlas en costumbre, pudiendo así crear esa cultura de paz. Laboratorios de Paz, SpaZ e incluso lugares descargadores de ira sobre muñecos, estrategia implementada en Bogotá dentro del programa de cultura ciudadana (Mockus, 2001).

Pero también llega el Decreto 1038 de 2015, agregando el carácter de asignatura a la Cátedra de la Paz, reglamentando la obligatoriedad de implementar en instituciones educativas colombianas. Eso implica contratar profesores y crear espacios curriculares, aunque sin definir saberes y competencias de profesores, tampoco contenidos para desarrollar la asignatura.

Álvarez y Marrugo (2016, 2019) proponen que padres de familia, sin ser profesores, deben ser maestros de paz, con sus actuaciones deben enseñar ética, respeto, solidaridad, integridad, gratitud, transparencia, convivencia en paz, cumpliendo así el Artículo 67 de la Constitución Nacional, ofreciendo en casa y en cualquier escenario cotidiano esa Cátedra de la Paz; describen una sencilla metodología denominada ‘Diálogos en familia’, incluye tareas con objetivos, responsabilidades y evaluación, solo falta que los padres sean maestros de sus hijos sin ostentar ser profesores. Por eso pregunto: ¿Hace falta voluntad o hace falta otra ley para hacer cumplir la ley? ¿Hace falta decisión o hace falta otra cátedra llamada familia?

*Profesor Universidad de Cartagena.

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