José Félix Lafaurie, presidente ejecutivo de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán) hizo un llamado al Gobierno a tomar medidas ante un incremento en las importaciones de leche y derivados lácteos provenientes de Estados Unidos, Chile y Bolivia, lo que podría perjudicar a la producción nacional.
Según el directivo, entre enero y mayo de 2026 ingresaron desde esos tres países 28.160 toneladas de leche en polvo, equivalentes a aproximadamente 234 millones de litros de leche líquida, que representan el 16,3% del acopio formal nacional, frente al 9,2% registrado durante todo el año 2025. Puede leer: Vacunación antiaftosa de Fedegán e ICA alcanzó el 99% a nivel nacional
Ante esto, Lafaurie envió una misiva al Ministerio de Agricultura con el fin de que se pueda hacer un monitoreo a la situación y se puedan tomar las medidas necesarias para evitar afectaciones a los productores nacionales.
“Detrás de estas cifras existen más de 300 mil familias productoras de leche. Muchas de ellas desarrollan su actividad en condiciones económicas precarias y tienen escasa capacidad para absorber una caída adicional de sus ingresos”, manifestó.
El llamado también se extendió al Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, al que solicitó evaluar los instrumentos de defensa comercial disponibles ante el crecimiento de las importaciones lácteas provenientes de estos países.
Las importaciones de lácteos y derivados
De acuerdo con Lafaurie, este 2026 se produjo un cambio estructural con la entrada en vigor de la desgravación total prevista en el Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, pues a partir del 1 de enero desaparecieron los contingentes y los aranceles para la mayoría de los productos lácteos originarios de ese país, permitiendo su ingreso sin restricciones cuantitativas y en condiciones comerciales más favorables.
“Durante los primeros cinco meses de 2026 se observó un crecimiento acelerado de las importaciones de leche en polvo, lactosueros, quesos y otros derivados, impulsado principalmente por Estados Unidos, que continúa siendo el principal proveedor externo de Colombia. La leche en polvo entera y descremada concentra la mayor parte del volumen importado, seguida por los lactosueros y diversos tipos de queso utilizados tanto para consumo directo como por otras industrias”, explicó.
Por otro lado, Chile fortalece su participación en el mercado colombiano a través del Acuerdo de Complementación Económica suscrito con Colombia; mientras Bolivia incrementa sus exportaciones hacia el país favorecida por acuerdos comerciales vigentes dentro de la Comunidad Andina.
“El crecimiento de las importaciones de leche en polvo provenientes de Chile y Bolivia merece especial atención. Aunque ello no supone por sí mismo la existencia de irregularidades, resulta necesario examinar las razones de este comportamiento y, particularmente, verificar rigurosamente el cumplimiento de las reglas de origen establecidas en los respectivos acuerdos comerciales, de manera que las preferencias arancelarias sean aplicadas exclusivamente a productos que efectivamente tengan derecho a ellas”, señaló Lafaurie.
Oportunidad de reconversión
Ante este panorama, el gremio propuso transformar lo que hasta el momento parece una amenaza a una oportunidad de reconversión a través de la habilitación efectiva de la carne bovina colombiana al mercado estadounidense, ya que muchos productores, particularmente en la región Caribe, desarrollan su actividad bajo sistemas de doble propósito, combinando la producción de leche con la cría de terneros.
“Solicitamos promover al Gobierno una gestión de alto nivel encaminada a obtener la apertura efectiva del mercado estadounidense para nuestra carne bovina y convertir esa oportunidad en parte de una estrategia de reconversión y fortalecimiento productivo de los sistemas de doble propósito”, dijo Lafaurie.
El líder gremial solicitó incorporar este asunto en los mecanismos institucionales de diálogo y seguimiento del TLC con Estados Unidos, especialmente ante la realidad que está enfrentando el sector lácteo colombiano.
“Colombia no está solicitando un privilegio. Está reclamando la posibilidad efectiva de aprovechar un mercado al cual nuestros ganaderos llevan más de catorce años esperando acceder”, puntualizó.

