Durante años, el debate sobre la informalidad en la ciudad se enfocó de manera simplista como un interruptor donde un negocio es formal o no, punto que el Censo Empresarial 2025 - 2026, que la presidenta de la Cámara de Comercio, Andrea Piña, presentó en el reciente evento ‘Investiga Caribe 2026’, desmantela tras caracterizar 42.762 establecimientos a pie de calle.
Claramente surge del informe que la informalidad no es un sector aislado ni que acusa falta de voluntad para regularizarse, sino que es una condición transversal y heterogénea, pues cobija a más del 79% de los negocios visibles en la ciudad.
Entender el tejido productivo exige analizarlo mediante una escalera de varios peldaños, desde la subsistencia pura hasta la formalidad plena; y es que los negocios informales ofrecen lo mismo que el sector formal, pero a menor escala. Mientras un comercio formal factura en promedio $72 millones anuales, uno de subsistencia alcanza $13,2 millones.
Un hallazgo social determinante del Censo Empresarial 25-26 es que la informalidad tiene rostro de mujer, pues ellas lideran el 57,9% de los negocios de subsistencia. Tres de cada diez establecimientos femeninos operan en la vivienda, facturando menos de la mitad que los que tienen local. Sin embargo, son las más dispuestas al cambio: el 80% desea ser contactada por la institucionalidad, lo cual abre un camino de posibilidades a la formalización empresarial.
La conclusión central revela una enorme paradoja: existe una demanda de acompañamiento masiva, pero desaprovechada, puesto que los propietarios de más de 22 mil negocios informales manifiestan su deseo de vincularse a la Cámara o la Alcaldía, pero la participación real no supera el 6,3%; y los obstáculos no son los costos, sino la desinformación, los trámites y la desconfianza.
Frente a este escenario, se plantean propuestas de ciudad fundamentales, comenzando por entender la formalidad como medio para la productividad: priorizar capacidades de gestión (cuentas, pagos digitales) que eleven ingresos, antes que el simple registro.
Igualmente, el primer colaborador como objetivo de empleo es concentrar incentivos para que unidades unipersonales den el salto a contratar a un trabajador, duplicando su impacto. La ventanilla única de tramitación unificaría en una sola puerta los trámites del RUT, registro mercantil y uso de suelo mediante la Ventanilla Única Empresarial (VUE).
También, la cuadra como unidad productiva, interviniendo corredores completos, aprovechando que el 76% de informales opera a menos de 1 km de un eje formal. Y un enfoque prioritario en género y turismo, para captar cofinanciación nacional potenciando el crecimiento de microempresarias y formalizando el turismo popular. Cartagena requiere conectar la disposición de sus comerciantes con una ruta institucional simplificada.
