Los resultados más recientes del mercado laboral muestran una realidad preocupante para Cartagena. Mientras la tasa de desempleo nacional continuó descendiendo y se ubicó en 8,3% durante el trimestre abril - junio de 2026, la ciudad alcanzó 13,2%, la más alta entre las principales ciudades del país. Cartagena pasó de ser una ciudad con indicadores laborales relativamente favorables a ocupar una posición poco deseable en el ranking nacional.
Más preocupante aún es que la ciudad parece avanzar en dirección contraria a la economía colombiana. En el país, la recuperación del empleo estuvo impulsada por actividades como alojamiento y servicios de comida, transporte y construcción. En Cartagena ocurrió exactamente lo contrario.
Entre los trimestres de abril a junio de 2025 y 2026, la ciudad perdió cerca de 14.500 ocupados. Las mayores caídas se registraron en comercio y reparación de vehículos (-6.000 empleos), transporte y almacenamiento (-5.100), actividades artísticas y otros servicios (-3.100) y alojamiento y servicios de comida (-2.600); es decir, los mayores retrocesos ocurrieron precisamente en sectores estrechamente vinculados con el turismo y la actividad comercial, dos motores tradicionales del empleo cartagenero.
Algunas actividades generaron empleo: administración pública, educación y salud aportaron cerca de 3.900 nuevos ocupados, mientras que las actividades profesionales e inmobiliarias mostraron incrementos más modestos; sin embargo, estos avances no compensaron la pérdida de puestos de trabajo en aquellos sectores con mayor capacidad de absorción de mano de obra.
Detrás de este comportamiento aparece otro fenómeno que merece atención. Aunque la reducción en la tasa de informalidad podría parecer una noticia positiva, no es el caso cartagenero. La informalidad disminuye cuando trabajadores en condiciones precarias logran acceder a empleos formales, pero también cuando los empleos informales desaparecen. Los resultados recientes sugieren que Cartagena se acerca más al segundo escenario.
La pérdida de empleo se concentra precisamente en actividades donde predominan trabajadores por cuenta propia, pequeños negocios y ocupaciones informales. En consecuencia, una menor informalidad reflejaría no un proceso exitoso de formalización, sino la destrucción de ocupaciones informales que contribuiría al desempleo.
La respuesta de política pública no puede limitarse a celebrar indicadores aislados. Cartagena necesita fortalecer los sectores capaces de generar empleo. Esto implica mejorar la competitividad del turismo, apoyar la recuperación del comercio, facilitar la formalización de pequeños negocios y acelerar proyectos de infraestructura que demanden mano de obra local. También requiere mayor articulación entre la formación para el trabajo y las necesidades de la industria, la logística y los servicios modernos.

