Proyectos de viviendas “todo incluido”, para quedarse en casa

La aplicación de esta tendencia en la ciudad empezó en sectores exclusivos, pero ya se ha extendido a la vivienda de interés social.

HEIDI LLANES

24 de abril de 2020 12:00 AM

“Quédate en casa”: la frase más popular del momento y la bandera de la batalla contra la pandemia de Covid-19 que azota al mundo, una especie de slogan que nos invita a buscar seguridad y bienestar. (Lea aquí: #QuedateEnCasa Planes virtuales para evitar salir de casa en Cartagena)

Desde hace algún tiempo, la vivienda tuvo un giro inesperado y, con ello, todo lo que la rodeaba. El concepto de barrio cambió de tal manera que la unión entre vecinos tendía a desaparecer y los espacios se hicieron cada vez más y más cerrados, llevando a que los habitantes de esas casas o apartamentos buscaran nuevos horizontes para el disfrute general de la familia, muchas veces alejados de su entorno natural.

Ahora, con el boom de la construcción y las nuevas propuestas inmobiliarias, se habla de “proyectos todo incluido”, un tipo de residencia que, según el arquitecto y docente Héctor Anaya, se está incluyendo también en las viviendas de interés social (VIS). (Lea aquí: La vivienda de interés social es el catalizador de la construcción)

Parques, piscinas, minimarkets, gimnasios y spas, todos sin salir del entorno, son algunos de los privilegios de este tipo de construcciones. Con el tiempo, se han masificado, saliendo de la exclusividad de la Zona Norte de Cartagena para desarrollarse, guardando las proporciones, en los proyectos VIS del resto de la ciudad.

Este servicio complementario fortalece la unidad de vivienda y es el plus que ofrecen los desarrolladores de este tipo de proyectos, afirma el arquitecto Anaya. Sin embargo, indica, el proceso va más allá: las casas o apartamentos deben cumplir ciertos parámetros desde que el modelo se plantea.

Esto quiere decir que son espacios pequeños, ventilados, iluminados, multifuncionales y óptimos, al mejor estilo de las viviendas japonesas.

Funcionalidad y comodidad

La idea de esta revolución arquitectónica es clara: “quedarse en casa”, disfrutar a plenitud del espacio residencial, descansar confortablemente al llegar al hogar y, lo más importante, compartir en familia.

“Atrás quedaron las prácticas inadecuadas de los terrenos con una casa donde se iba construyendo conforme las posibilidades del propietario, lo cual dio como resultado espacios nada cómodos que llevaban a buscar la calle como medio de esparcimiento y relajación”, advierte el arquitecto Héctor Anaya.

A su parecer, que estos espacios confortables invitarán a disfrutar más la casa propia en familia. Además, son adaptables al teletrabajo y a la permanencia prolongada durante una época como esta.

“La comodidad se establece a partir de la buena iluminación y ventilación. La funcionalidad está en el diseño de esos espacios y en la forma como el mobiliario que se les adapte”, indica Anaya.

Este tipo de viviendas también se pueden llamar autosostenibles, toda vez que deben ser amigables con el medioambiente. En el caso de los proyectos de interés social, que son los de mayor demanda, se está trabajando en la instalación de tecnología de energías limpias, las cuales combinan fuentes convencionales y solares.

Otro beneficio de estos proyectos es el retorno a la convivencia. “La cultura cartagenera y costeña, era muy dada a respaldar al vecino, algo que se fue perdiendo en las dos últimas décadas; sin embargo, el espacio social compartido marcará el regreso de esa característica”, aclara el arquitecto.

La situación actual será un nuevo punto de partida para la implementación de estas prácticas en las próximas propuestas de construcción en la ciudad. También se están desarrollando oficinas y áreas destinadas a los negocios bajo este concepto. Este tipo de construcción también busca que los proyectos institucionales cercanos los unos de los otros, con el fin de mejorar el desplazamiento entre ellos.