Cartagena, puerto comercial de América


La bahía de Cartagena es la protagonista de la actividad económica local

Una buena parte de los ingresos de la ciudad provienen de las industrias ubicadas a orillas del mar. En esta edición le explicamos a qué se debe esa concentración.

MARTÍN CARVAJAL CHAMORRO

27 de octubre de 2020 12:00 AM

La bahía de Cartagena es una de las más apreciadas por el comercio mundial incluso desde tiempos coloniales. En lo geográfico, ha sido privilegiada con una profundidad de entre 16 y 30 metros, una barrera protectora del oleaje y las corrientes que le permite comportarse como un depósito de aguas mansas y una gran extensión que permite la movilización sin problemas de todo tipo de embarcaciones, al punto de que nunca se han presentado problemas de encallamiento o choques de grandes de embarcaciones. De acuerdo con el economista Efraín Cuadro Guzmán, estas características son lo que han hecho de la bahía uno de los centros de desarrollo de Colombia. (También puede leer: Bahía de Cartagena: el pilar histórico del comercio exterior).

Todo comienza con su estatus como desembarcadero. A partir de ese hecho, llega “la industria de los derivados del petróleo, que por lo general está conectada con el desarrollo de mercados internacionales; es natural, entonces, que intente ubicarse dentro de una zona portuaria”, comenta el experto. Luego, comienzan a surgir otro tipo de negocios en la zona, debido a la gran cantidad de operaciones en diferentes sectores que requieren del petróleo y se benefician del ahorra en costos de transporte y logística.

Para el 2017, la bahía contaba con unas 4.927 empresas dedicadas, principalmente, a cinco sectores diferentes de la economía: turístico, petroquímico-plástico, de agroindustria, logístico-portuario y de construcción de embarcaciones. En su conjunto, generaban alrededor de 32.947 empleos y reportaban ingresos de al menos $ 13 billones. A esto debe agregársele que Cartagena es uno de los principales puertos de América Latina, con una posición estratégica que lo convierte en una de las entradas hacia la región desde el Atlántico.

Según el economista Efraín Cuadro, podría incluso decirse que el desarrollo industrial de Colombia debió haberse centrado en las ciudades portuarias, pues de esa forma “la competitividad sería mayor y habría mayor facilidad para cubrir tanto el mercado nacional como el internacional. La bahía de Cartagena nos conecta con el mundo”.

La existencia de la Zona Industrial de Mamonal, la presencia de astilleros que permiten la construcción y reparación de embarcaciones para organismos internacionales, el floreciente sector hotelero y el turismo de cruceros, entre otras, permite además el crecimiento y la inversión en otros programas sociales y gremios económicos de la ciudad, principalmente el de la construcción. De hecho, se estima que un 25 % de las ganancias de la bahía se reinvierten en dichas actividades.

La otra cara de la moneda

Sin embargo, todo este desarrollo económico alrededor de la bahía tiene un lado negativo: la fuerte contaminación, fruto de la falta de regulación de las actividades que se desarrollan ahí. Cuadro admite que no se puede negar que “a todos los cartageneros nos preocupa la presencia de las industrias en la bahía. Claro, están los efectos positivos en términos de lo económico, pero también persisten hoy en día lo que se conoce como ‘externalidades negativas’ en economía”.

“Hay muchos efectos nocivos para el medio ambiento, efectos que las industrias ni pagan ni compensan. Se requiere de una producción lo más limpia posible, porque ya hay sitios en la bahía que son prácticamente inaccesibles por lo sucios que están, una situación que, por ejemplo, obliga a los pescadores a buscar su sustento hacia mar abierto”, afirma el economista. “Independientemente del impacto económico, estos efectos negativos son importantes y requieren de nuestra atención”, concluye. (Para más información: Se iniciaron reuniones para cumplir fallo por contaminación de la bahía).