Fredy Guarín volvió a hablar públicamente sobre uno de los periodos más difíciles de su vida. En una conversación con Doers the Podcast, el exfutbolista relató cómo su adicción al alcohol fue escalando hasta afectar su carrera, sus relaciones familiares y su salud emocional.
Uno de los episodios que recordó ocurrió durante una recaída, cuando, bajo los efectos del alcohol, le disparó a un amigo. “Le disparé en esa recaída y casi mato a un amigo”, confesó. Según relató, mientras su allegado era atendido en urgencias, él permaneció solo en su vivienda, donde atravesó una profunda crisis emocional.
“Los demonios me hicieron pensar miles de cosas y esa fue una de las tres veces que yo me intenté suicidar en mi casa”, relató Guarín. El exjugador señaló que utilizó la misma pistola con la que había herido a su amigo. No entregó detalles adicionales sobre el contexto del disparo ni reveló la identidad de la persona involucrada.

¿Cómo llegó Fredy Guarín a pedir ayuda?
Aunque en algún momento consiguió mantenerse tres meses sin consumir, Guarín contó que volvió a recaer. “Me fui, me encerré y empecé otra vez a tomar”, recordó. El alcohol, que inicialmente estaba relacionado con celebraciones y momentos sociales durante su carrera deportiva, terminó convirtiéndose en una manera de escapar de los problemas que enfrentaba en su vida personal.
El exfutbolista aseguró que las dificultades familiares y la ruptura de su matrimonio tuvieron un fuerte impacto durante su etapa en Italia. “No estuve preparado para afrontar un divorcio”, dijo. Con el tiempo, su consumo comenzó a interferir directamente con su profesión. “Empecé a llegar ebrio a los entrenos y perdí mi familia. En Italia fue que perdí mi familia y se me salió de control mi carrera”, manifestó.
Guarín también habló de una etapa en el fútbol chino, donde consiguió títulos y mayores ingresos, pero que, según su propio relato, estuvo acompañada de un mayor descontrol. “Ganaba títulos y dinero y me estaba haciendo más mal en mi vida”, afirmó.
El punto de quiebre llegó después de una recaída en Miami. Durante 15 días permaneció solo en un apartamento y consumió alcohol de manera constante. Tras varios intentos de su familia por ayudarlo, decidió pedir ayuda por iniciativa propia.
En una videollamada con personas cercanas, entre ellas un amigo, una psicóloga y Lily Rodríguez, una profesora de su infancia que dirige una fundación de recuperación de adicciones, expresó: “No puedo más, por favor, ayúdenme y hagan lo que tengan que hacer”.
Según contó, al día siguiente tomó un vuelo que creía que lo llevaría a Buenos Aires, pero terminó en Bogotá. Guarín recuerda el 18 de abril como la fecha de su último consumo de alcohol. “Ese es el día que volví a nacer”, expresó.
Desde entonces, inició un proceso de recuperación en el que también ha trabajado experiencias de su infancia. “Era el niño abandonado, el niño golpeado, el niño abusado. Era ese niño”
Actualmente, Guarín asegura que lleva dos años y tres meses sin consumir alcohol y define su recuperación como su principal proyecto de vida. “Soy un adicto en recuperación que vive un día a la vez”, concluyó.

