“La educación es la auténtica riqueza”, afirmaba con convicción Kimani N’gan’ga Maruge, un hombre que a los 84 años tomó la valiente decisión de comenzar su educación formal. Su objetivo era claro: quería mostrar a los niños de Kenia y al mundo entero que la educación prevalece sobre cualquier otra riqueza, incluso la material. Se declara inocente hombre acusado de matar a puñaladas a niño musulmán
A pesar de nunca haber tenido la oportunidad de asistir a la escuela en su juventud, Maruge decidió aprovechar una nueva ley en Kenia que ofrecía educación gratuita. Sin embargo, no todos acogieron con alegría al nuevo estudiante. Junto a su maestra y compañeros de clase, luchó incansablemente para hacer realidad su sueño.
