Alex Honnold volvió a desafiar los límites de la escalada extrema y escribió un nuevo capítulo en la historia del deporte mundial. Este domingo, el escalador estadounidense completó con éxito el ascenso al Taipei 101, uno de los rascacielos más emblemáticos del planeta, sin utilizar cuerdas, arneses ni ningún tipo de sistema de protección, una modalidad conocida como free solo.
Equipado únicamente con calzado especializado, una bolsa de magnesio y su característica camiseta roja, Honnold alcanzó la cima del edificio de 508 metros de altura en poco más de 90 minutos. La proeza lo convierte en la primera persona en escalar esta estructura bajo una modalidad en la que cualquier fallo, por mínimo que sea, puede tener consecuencias fatales.

El reto había sido planeado inicialmente para el sábado, pero las condiciones meteorológicas obligaron a suspenderlo a última hora. Un día después, con un clima más favorable, el escalador nacido en 1985 inició el ascenso ante la mirada de cientos de espectadores y con una transmisión en directo que fue seguida a nivel global.
“Es increíble. He pasado un montón de tiempo pensando en esto, imaginando que era posible, pero hacerlo realmente se siente diferente”, expresó Honnold al finalizar la escalada, visiblemente emocionado.
"Alex Honnold"
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Porque así empezó a escalar sin cuerda el Taipei 101. pic.twitter.com/ln2EGzbIXT
A lo largo del recorrido, el estadounidense debió superar tramos de alta complejidad técnica, desde la base inclinada del edificio hasta los módulos que conforman el cuerpo central del rascacielos, un segmento que puso a prueba su resistencia física y mental durante varios minutos de esfuerzo sostenido.
Una escalada marcada por la precisión y la calma
Tras superar los primeros obstáculos, Honnold encaró la parte más extensa del recorrido, una sección vertical de cientos de metros que exigió máxima concentración. Cada movimiento fue ejecutado con precisión, mientras el público seguía en silencio una ascensión sin margen de error.
La fase final, situada en la parte superior del edificio, fue considerada la más peligrosa por los organizadores debido a los desplomes y la exposición al vacío. Allí, el escalador avanzó hasta la aguja que corona el Taipei 101, donde inmortalizó el momento con una fotografía desde lo más alto.

“Para mí, el reto más grande era mantenerme tranquilo (...). A medida que subía, me sentía más y más tranquilo, era muy divertido”, señaló el deportista.
Críticas y medidas de seguridad en torno al desafío
La hazaña no estuvo exenta de controversia. Desde el anuncio del intento, surgieron cuestionamientos por el alto riesgo de la escalada free solo y por la situación familiar de Honnold, quien es padre de dos niñas. Ante cualquier imprevisto, el impacto habría sido devastador.
Watch Alex Honnold's 95-minute free solo climb of Taipei 101 in this motion-lapse recap, ending with an emotional embrace with his wife at the summit. pic.twitter.com/zUubJQptpH
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La organización del evento implementó protocolos especiales, incluida una transmisión con retraso para evitar mostrar una eventual caída y la disposición de puntos de rescate a lo largo del edificio. Durante el ascenso, Honnold mantuvo comunicación constante con su equipo.
“Todo el equipo de hoy era de clase mundial. Para mí, es más fácil dar lo mejor de mí cuando confío en el equipo y sé que están dando lo mejor también (...). Fue increíble, un día espectacular”, concluyó.
Casi una década después de su histórica escalada en El Capitán, en Yosemite, Alex Honnold volvió a demostrar por qué es considerado una de las figuras más influyentes y audaces de la escalada contemporánea.

