Este jueves el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump, indicó que su país atacarán nuevamente “con gran dureza” a Irán “esta misma noche” y señaló que pronto se harán con el control de la industria petrolera iraní como lo hicieron con Venezuela.
“Estados Unidos atacará a Irán esta noche con gran dureza, ¡su Marina, Fuerza Aérea, radares, defensa antiaérea y todas las demás formas de defensa, junto con la mayor parte de su capacidad ofensiva, han desaparecido!”, escribió Trump en su red Truth Social.
El mandatario aseguró que en “algún momento de un futuro no muy lejano”, EE. UU. tomará la isla de Jarg, que alberga la terminal petrolera más importante de Irán, “y otros puntos de infraestructura petrolera” iraní.
“Asumiremos el control total de sus mercados de petróleo y gas, tal como hemos hecho con Venezuela, lo cual está resultando magnífico tanto para Venezuela como para EE.UU.”, aseguró Donald Trump, que tras ordenar la captura del expresidente Nicolás Maduro, acordó manejar las ventas de petróleo venezolano con el nuevo Gobierno de Caracas.
Amenazas tras nuevos ataques
Las advertencias del presidente Donald Trump, llegan después de que EE. UU. atacara durante la noche por segundo día consecutivo la República Islámica, tras lo que Irán respondió con bombardeos contra bases estadounidense en Kuwait, Jordania y Baréin, y además declaró cerrado el estrecho de Ormuz, vía clave del tránsito de petroleo.
Esta es la escalada militar más grave desde el inicio del alto al fuego el 8 de abril y después de que las conversaciones de paz se hayan estancado sin resultados debido a desacuerdos en cuanto a las condiciones de un acuerdo final. Le podría interesar: Estados Unidos e Irán intensifican ataques tras creciente tensión en Medio Oriente
Donald Trump también advirtió esta semana que Irán tardó demasiado en negociar y que ahora tenía que afrontar las consecuencias. Irán, por su parte, afirmó este jueves que estos últimos ataques estadounidenses “han dejado sin efecto en la práctica el alto el fuego” y responsabilizó a Washigton de las “peligrosas consecuencias” de estas acciones.
