comscore
Compartir

Han sido muchas las manifestaciones de condolencias de los líderes del mundo al pueblo sudafricano, por la muerte de madiba, como llamaban cariñosamente sus coterráneos a Nelson Mándela, quien consagró su vida a la lucha por la igualdad y el respeto de los derechos civiles.

Resulta memorable la muerte de quien se constituyera en un icono de la dignidad y resistencia, quien muy a pesar de haber sufrido en carne propia la barbarie del sistema apartheid, siendo confinado a  pasar 27 años de su vida, en prisión, una vez recuperó su libertad, guió  a su pueblo por las sendas del perdón y la reconciliación, lo que lo hizo merecedor del premio nobel de la paz en 1993, al lado de Frederik de Klerk, el último presidente del régimen apartheid, por "su trabajo para el fin pacífico del régimen del apartheid y por sentar las bases para nueva Sudáfrica democrática".

Creo que no hay otro lugar en el mundo, donde el legado de este gladiador de la libertad, sea más pertinente y necesario, que en nuestro suelo, afligido por más de cincuenta años por un conflicto, que nos ha robado la oportunidad de crecer y proyectarnos como nación, haciendo un uso responsable y racional de nuestros recursos y riquezas; donde la misma dinámica del conflicto ha demostrado, que a través del uso de las armas no habrá victoria para ninguna de las partes y solo seguirá dejando su gran estela de víctimas, a lo largo y ancho de nuestra geografía; en su gran mayoría jóvenes de las periferias urbanas,  campesinos, indígenas, afros, en fin, pueblo raso, cual gallos de pelea, son echados a matarse entre sí, mientras los que tienen la guerra por negocio, hacen sus grandes apuestas.

En su lucha por conseguir ese ideal de una “sociedad libre y democrática” Mándela consolidó una experiencia que bien podría servirnos de guía, en la tarea que tenemos por delante y que se expresa en estos fragmentos de su pensamiento: “El arma más potente no es la violencia sino hablar con la gente, No hay camino fácil para la libertad en ningún lugar y muchos de nosotros tendremos que pasar por el valle de las sombras una y otra vez antes de llegar a la cima de la montaña de nuestros sueños, Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar,  Si quieres hacer la paz con tu enemigo tienes que trabajar con él.

Entonces se convierte en tu compañero", y una última “erradicar la pobreza no es un acto de caridad, es un acto de justicia”.

Creo que muy a pesar de las diferencias que presentan la lucha liderada por Madiba contra el racismo y la segregación racial y  nuestra lucha por salir de esta larga y oscura noche de violencia, debemos  inspirar nuestro espíritu con su ejemplo de optimismo, determinación,  perseverancia y sobre todo la disposición hacia el perdón, como herramientas poderosas para construir la paz y blindaje contra las voces del odio y la venganza.

*Concejal Partido de la U

protocolo@concejocartagena.gov.co

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News