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La corrupción galopante en todas las esferas y niveles de la administración pública, no solo local, sino nacional, lo dejan a uno perplejo con lo que pasa en nuestro país: el fiscal Anticorrupción es el más corrupto; alcaldes, gobernadores, senadores, jueces, directivos públicos y privados, fiscales, concejales, constructores, contratistas, etc., hacen de la administración pública un fortín para enriquecerse en forma ilícita.

Leyendo la declaración del ex viceministro de Transporte y director del INCO, Gabriel García Morales, quien erróneamente cedió ante los sobornos de Odebrecht y que quiero resaltar en este escrito algunos de sus apartes, que pueden servir de ejemplo de reflexión para no cometer esta clase de ilícitos:

“Hace más de 7 años me tocó enfrentarme a la decisión moral y profesional más importante de mi vida hasta ese momento. Tuve la oportunidad de tomar el camino correcto que aunque lleno de dificultades, me hubiera llevado a un mejor destino, pero no lo hice.

Tomé el camino equivocado. A pesar del esfuerzo, la educación y del ejemplo de mis padres, a pesar de los esfuerzos propios en educarme, a pesar de tener una esposa e hijos y familia que me llenaban la vida… Hoy me desprecio y arrepiento...”

Me pregunto: ¿el delito paga todo ese sufrimiento cuando sale a flote la verdad de los actos delictivos?

No, no paga y el mismo ex ministro lo reconoce y manifiesta: “Por este camino de equivocación destruí una historia familiar de felicidad y entrega recíproca, una historia de amor, esfuerzo y esperanza y la convertí en una tragedia para todos dejando en medio de la desolación más profunda a aquellos de los que solo recibí apoyo y amor incondicional. A todos les destrocé el corazón…”

No, el delito no paga. Con una decisión errónea se destruye toda una vida, familia y el buen nombre y ejemplo que uno debe darle a sus hijos, así que quienes piensen cometer delitos de aquí en adelante, (los que cometieron ya lo hicieron), piensen en su familia, padres, esposa e hijos, en la comunidad que los tiene como personas honestas. No se aprovechen de su posición para cometerlos, el tiempo pasa y la verdad siempre sale a flote, quién iba a pensar, diría García, que después de 7 años la verdad seria conocida, no valió dejarse sobornar. Un amigo me dijo una frase célebre: “No solo hay que parecer ser, hay que serlo”, es decir no hay que parecer honesto, hay que serlo, la tentación existe, lo importante es no dejarse llevar por ella. Puede que la Justicia cojee pero tarde que temprano llega.

En las próximas elecciones atípicas y no atípicas escojamos bien a nuestros dirigentes, estudiemos sus hojas de vida y no nos dejemos llevar por espejismos o compra de votos, elijamos bien para que no sigamos en lo mismo, recuerden que “el delito no paga”. 

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