Así decimos los valientes cuando enfrentamos una situación compleja que pone en ejercicio nuestra gallardía, y así tenemos que decir todos los bolivarenses y cartageneros ante tantos retos que tenemos que afrontar con diligencia y buenas ideas para regresarle a nuestro territorio el nivel digno de su historia.
En mi ejercicio profesional como abogado en derecho urbanístico, siempre recomiendo organizar y mantener actualizados urbanística y administrativamente a los entes territoriales, lo que es necesario para ejecutar satisfactoriamente los proyectos propuestos en sus planes de desarrollo, aun mas cuando se inicia un nuevo periodo de gobierno.
Cartagena es una ciudad que no moderniza su administración pública desde hace algo más de 18 años, así como tampoco ha actualizado su principal instrumento urbanístico (POT), produciendo entre los que la vivimos y la visitan esa constante sensación de desorden, de falta de autoridad y de lentitud en su desarrollo. En la práctica, algunos ejemplos de ello se evidencian en la movilidad: existe una notoria ausencia de autoridad y una falta de ejecución de funciones de planeación para la organización vial por parte del DATT; por otro lado, respecto al control urbano y al otorgamiento de ciertas autorizaciones urbanísticas, existe un sinnúmero de competencias difuminadas entre los inspectores de policía, la Secretaría de Planeación, la Gerencia de Espacio Público, Secretaría del Interior y otras dependencias distritales, por lo que deberían condensarse en la medida de lo posible, en una gran dirección o secretaría; todo este saneamiento administrativo y urbanístico debe ir acompañado de las TIC y de un plan de participación ciudadana.
Nuestro departamento debe hacer lo mismo. Recordemos que Bolívar es un departamento madre, del cual fueron segregados Sucre, Córdoba y Atlántico, rico en cultura y con una historia resiliente, elementos que han marcado su dinámica. Su complejidad y extensión demandan aportes ambiciosos en lo socioeconómico, cultural y territorial, por lo que vale la pensar en formular un Plan de Ordenamiento Departamental -POD- que planee el desarrollo, coadyuve a sus municipios y consigne todos los proyectos previstos.
Cartagena, ¿quién dijo miedo para adoptar pronto una revisión general del POT, para implementar un sistema funcional de drenajes pluviales, para recuperar el centro histórico, para poner en marcha un plan maestro de movilidad terrestre y acuático, para una modernización institucional eficiente y para estar unidos para avanzar?
Y Bolívar, ¿quién dijo miedo para impulsar el corredor Ecoturístico del Canal del Dique, para impulsar el Malecón del río de Magangué́, para implementar la navegabilidad del río Magdalena, para el mejoramiento de la infraestructura turística y urbanística de municipios, para implementar una modernización institucional enfocada al desarrollo territorial, cultural y turístico, y para hacer un Bolívar mejor?
