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Columna

Riesgos sin control

“Teniendo en cuenta las condiciones de vulnerabilidad en que nos encontramos, sería conveniente que el Distrito establezca un procedimiento previo a la radicación de...”.

Alfredo Pineda Corena

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Desde hace muchos años se viene hablando de los riesgos que existen por cuenta de fenómenos naturales asociados al cambio climático, que provocará diferentes eventos que están afectando la ciudad. Cartagena, una de las más vulnerables del mundo, está sufriendo con el aumento del nivel del mar, la consiguiente intrusión de las mareas que afectan, directamente, una adecuada evacuación de aguas lluvias, cambio en los regímenes de lluvias, altas temperaturas y demás situaciones con todas las consecuencias adversas que esto representa.

A pesar de los múltiples estudios que se han hecho para mitigar estos impactos, es muy poco lo que se ha materializado o implementado hasta el momento, por el contrario, cada vez se desconocen más los riesgos y, como consecuencia, las emergencias ambientales han ido en aumento. Vemos cómo han fracasado los intentos de actualización del POT por no contar con una matriz de riesgos ambientales segura, y ni que decir del Plan 4C lanzado en 2014.

A raíz de la no actualización del POT y por falta de autoridad, la ciudad ha crecido de espaldas a todo lo que representa riesgos. Serían innumerables los casos para mencionar como son la invasión de las rondas de los drenajes naturales, construcciones que no cumplen con una normativa que les permita prever los potenciales riesgos, construcción de semisótanos donde lo prohíbe expresamente el POT, en el parágrafo único de su artículo 234: “No se permitirán sótanos ni semisótanos en zonas que tengan alturas inferiores a dos metros (2 m) sobre el nivel del mar” y otras no menos importantes.

La reciente rotura de un tubo que conduce aguas residuales desde la Estación Paraíso hasta el Emisario Submarino debería ser un campanazo de alerta para que sea prioridad la señalización del recorrido de la tubería, demarcando una servidumbre amplia a lado y lado de esta; identificar viviendas en riesgo, teniendo en cuenta que atraviesa una zona de expansión por donde se mueve maquinaria pesada y se construyen grandes desarrollos urbanísticos. De otra parte, es conocido por todas las autoridades la existencia de un fenómeno de diapirismo, volcanes de lodos, el cual afecta varias zonas de la ciudad y que ha sido estudiado y bien documentado por la Universidad de Cartagena.

Teniendo en cuenta las condiciones de vulnerabilidad en que nos encontramos, sería conveniente que el Distrito establezca un procedimiento previo a la radicación de un proyecto, en curaduría, para que la Oficina de Prevención de Desastres, Control Urbano u otra dependencia, no solo lo revisen y den su aprobación, sino que le hagan el seguimiento durante la construcción, para que se cumpla con todo lo relacionado en cuanto a la mitigación de los potenciales riesgos y violación de normas urbanísticas.

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