Además de las leyes en el ámbito jurídico también existen leyes en química, física, biología. Desde la física la ley de conservación de la materia dice: la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma, propuesta por Lomonósov y Lavoisier en el siglo XVIII; en el siglo XXI, viendo las calles de la ciudad llenas de basura, habría que agregar: la materia se transforma o cambia de lugar. Esta ley soportada mediante reacciones químicas, muestra con claridad que la basura cero es imposible; los seres humanos vivos generamos diariamente residuos sólidos, aunque parece haber confusión llamando basura a cualquier residuo sólido. Los resultados del programa Cartagena Cómo Vamos muestran que pasamos de 1,30 en 2023 a 1,37 kg en 2024, de residuos sólidos diarios generados por habitante, siendo fuente de información los recolectores oficiales de basura, los cuales por sector deben cumplir una frecuencia semanal previamente establecida.
Desde el sector doméstico y residencial se generan dos clases de residuos sólidos, su distribución porcentual por familia es multicausal, se generan residuos sólidos recuperables, esos que pueden entrar a un proceso físico, químico o microbiológico para su transformación; otros son los residuos inservibles o no recuperables, es la fracción basura y su lugar o destino es el relleno sanitario, eso sí es basura y no podría ser cero.
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La educación como legado
Desde el ámbito jurídico existe amplia legislación ambiental, pero falta educación sobre el manejo de los residuos desde los hogares, porque al combinar los residuos se dañan y se transforma todo en inservible, al llegar todo al relleno sanitario su colapso es predecible.
Entre los residuos sólidos recuperables están los residuos orgánicos, esos residuos de frutas y verduras responsables de los malos olores, putrefacción y daño de los residuos sólidos recuperables. Además de la educación, hace falta en la Ley Basura Cero, establecer tres tipos de recolectores, uno para el contenido de la bolsa blanca (residuos aprovechables), uno para la bolsa verde (aprovechables orgánicos) y uno para la bolsa negra (los inservibles) que deben llegar al relleno sanitario.
El siguiente reto para la Ley Basura Cero es definir el lugar de llegada de las bolsas blanca y verde, primero cambio de lugar de la materia y luego definir cuál es la industria transformadora, así le sacamos gran provecho a la Ley Basura Cero, convirtiendo el reciclaje en un negocio de triple beneficio: económico, social y ambiental, visionando logros en los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).