comscore
Columna

¿Impulsa el desarrollo la creación de nuevos departamentos?

“En otras palabras, la creación de nuevos departamentos no generó mejoras sostenidas en las condiciones de vida de los municipios”.

El Universal

Compartir

Por: Jorge Guerra España

Cada cierto tiempo surgen propuestas para crear nuevas entidades territoriales. Por ejemplo, se ha planteado la creación del departamento del Surcaribe y el del Litoral Pacífico. Los promotores consideran que los nuevos territorios tendrían una autoridad más próxima a los ciudadanos, lo que fortalecería la institucionalidad, dinamizaría el desempeño económico, mejoraría la inversión pública y, en general, respondería de manera más efectiva a las necesidades de regiones históricamente rezagadas. Sin embargo, surge la pregunta de si la creación de nuevos departamentos impulsa el desarrollo.

Con mis colegas Jhorland Ayala y Jaime Bonet abordamos esta pregunta y elaboramos un estudio publicado dentro de la serie Cuadernos de Historia Económica (CHE N° 67), del Banco de la República. Este documento hace un recuento histórico de las separaciones territoriales en Colombia, las motivaciones detrás de cada proceso y los efectos de largo plazo sobre la pobreza.

Ejemplos de estas divisiones las encontramos en todas las regiones del país y a lo largo de todo el siglo XX: Sucre, Córdoba y Atlántico se separaron de Bolívar; La Guajira y Cesar se desprendieron del Magdalena; Caldas surgió como una escisión de Antioquia y, más adelante, de Caldas nacieron Quindío y Risaralda; y el antiguo Cauca perdió progresivamente la mayoría de los departamentos que hoy lo rodean.

Los argumentos detrás de esas separaciones fueron similares a los actuales: desde reclamos por abandono y baja inversión pública hasta aspiraciones de mayor autonomía, representación política y/o disputas entre élites regionales. De manera intuitiva y resumida, el estudio compara la pobreza actual de los municipios que pasaron a nuevos departamentos, con la observada en los municipios que permanecieron en los departamentos originales.

Los resultados encuentran que no hay diferencias significativas en el largo plazo: separarse no cambió de manera sustantiva la pobreza en los municipios que conformaron el nuevo departamento frente a los que permanecieron en el antiguo. En otras palabras, la creación de nuevos departamentos no generó mejoras sostenidas en las condiciones de vida de los municipios.

Una de las posibles razones de esto es que la creación de un nuevo departamento no modificó de manera profunda la gestión territorial ni las condiciones estructurales de pobreza que ya existían. Los municipios siguieron enfrentando las mismas limitaciones institucionales, los mismos problemas de aislamiento, las mismas dinámicas económicas y, en muchos casos, los mismos desafíos de conflicto y baja presencia estatal.

Antes de crear nuevos límites administrativos, habría que garantizar capacidades reales: instituciones locales sólidas, inversión pública sostenida, mejor coordinación intermunicipal y cambios económicos reales que superen las barreras estructurales que la simple reasignación territorial no corrige.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News