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Columna

Amenazas de atentados

“Desde esta perspectiva, la supuesta amenaza aparece como una ridiculez que no se ajusta al patrón general de riesgo...”.

Christian Ayola

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En los estudios de inteligencia estratégica existe un principio ampliamente reconocido: la información falsa no surge del azar, sino que corresponde al propósito de desinformar, desorientar y confundir al oponente. En contextos donde convergen intereses políticos, estructuras criminales y actores armados, la circulación de narrativas sobre amenazas o atentados rara vez puede interpretarse como un simple error comunicativo. Un episodio reciente, en el que el presidente Gustavo Petro publicó una amenaza contra Iván Cepeda -según él, informada por la CIA-, resultó desmentido por el senador estadounidense Bernie Moreno en su cuenta de X y por el propio ministro de Defensa, Pedro Sánchez. Este caso resulta ilustrativo para analizar cómo se construyen falsas narrativas. Días atrás, el primer mandatario anunció una supuesta interceptación al candidato Abelardo De la Espriella y a la firma Thomas Greg, y todavía no presentan pruebas.

Un análisis de inteligencia sostiene que la amenaza atribuida a actores armados contra Cepeda no encaja con los patrones operativos que recientemente han guiado la selección de víctimas en Colombia. Cepeda, por su trayectoria ideológica, no sería un blanco lógico para organizaciones con denotado interés en neutralizar a figuras asociadas con agendas de seguridad que los afectarían, como las de Abelardo De la Espriella o Paloma Valencia, mientras que no tendrían incentivos equivalentes para actuar contra Cepeda. Desde esta perspectiva, la supuesta amenaza aparece como una ridiculez que no se ajusta al patrón general de riesgo.

El asesinato de Miguel Uribe marca un precedente difícil de ignorar en esta controversia; aunque muchos colombianos opinan que existen similitudes con el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio, en Ecuador, ejecutado por los Choneros de Manta, no sabemos por qué esa línea de investigación fue rápidamente desestimada; la evidencia parece señalar, al menos, la autoría material de la “Segunda Marquetalia”, comandada por alias ‘Iván Márquez’; en consecuencia, la Fiscalía expidió órdenes de captura contra los directivos de ese grupo criminal, que sigue operando desde Venezuela.

La percepción es que existe una relación por comprender entre el candidato Iván Cepeda y miembros de esa organización terrorista. Cepeda, en el marco de la fracasada “paz total” intentó incluirlos sin éxito en dicha negociación. Así, resulta poco probable un atentado de la Segunda Marquetalia dirigida a él, excepto que sea una narrativa estratégicamente falsa; es igualmente descartable que se encuentre en cabeza de alguna de las oficinas del crimen que hoy reciben beneficios del Gobierno, al parecer, en correspondencia con el llamado pacto de La Picota.

La intención aparente sería victimizar a Cepeda para subirlo en las encuestas, lo que indicaría miedo y desesperación por el fervor innegable que ante el pueblo está despertando Abelardo De la Espriella.

*Psiquiatra.

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