comscore
Columna

¿Qué importancia tenemos los residentes del Centro Histórico?

“Conservar el Centro Histórico significa proteger también a quienes lo habitan, porque sin residentes permanentes Cartagena perdería una parte irremplazable de su alma y de su identidad”.

Zamira Elias

Compartir

Desde 1982, la familia Camacho Elías ha hecho del Centro Histórico de Cartagena su hogar. Durante más de 40 años hemos cuidado nuestra vivienda, fortalecido los lazos con nuestros vecinos y acompañado la transformación de una ciudad admirada en el mundo. Sin embargo, hoy sentimos que la tranquilidad de quienes vivimos intramuros parece quedar relegada frente a otros intereses.

Cuando se habla del Centro Histórico, la atención suele concentrarse en el turismo, la hotelería y el comercio. Pocas veces se reconoce el papel de quienes lo habitamos de manera permanente. Los residentes somos parte esencial de este Patrimonio de la Humanidad. No solo ocupamos casas antiguas; conservamos la memoria, las tradiciones y la identidad que hacen de Cartagena un destino único.

Cada vez son más frecuentes las preocupaciones por el ruido excesivo, las fiestas hasta la madrugada y actividades incompatibles con el carácter residencial de varios sectores. El progreso económico no puede construirse sacrificando el derecho al descanso, la tranquilidad y la calidad de vida de los ciudadanos.

Los residentes no somos un obstáculo para el desarrollo. Somos aliados en la conservación del patrimonio. Permanecemos cuando terminan las temporadas turísticas, cuidamos nuestras calles y viviendas, y mantenemos viva la esencia de la ciudad.

Valoramos profundamente el turismo como motor de la economía cartagenera. Su crecimiento genera empleo, inversión y oportunidades; pero ese desarrollo debe ser compatible con la convivencia ciudadana y con el respeto por quienes habitamos permanentemente el Centro Histórico.

Hoy el ruido, las celebraciones descontroladas y algunos usos incompatibles con el entorno residencial afectan nuestra calidad de vida. El progreso no puede edificarse sacrificando el descanso de los ciudadanos. Surge entonces una pregunta inevitable: ¿quién protege a los residentes del Centro Histórico?

Los habitantes permanentes no somos espectadores. Somos guardianes cotidianos del patrimonio. Permanecemos cuando los visitantes regresan a sus ciudades y cuando las luces de la fiesta se apagan.

Si un día desaparecen los residentes permanentes, también desaparecerá parte esencial de la verdadera Cartagena. Una ciudad patrimonial pierde autenticidad cuando deja de ser hogar para convertirse únicamente en escenario.

La legislación turística colombiana reconoce el principio de sostenibilidad y la obligación de proteger los valores sociales y culturales de los destinos. Asimismo, exige que los prestadores de servicios turísticos desarrollen sus actividades respetando la convivencia ciudadana y el entorno donde operan.

La Constitución Política de Colombia dispone que el Estado debe proteger el patrimonio cultural y garantizar el derecho a una vida digna, a un ambiente sano y a la protección del adulto mayor. Estos derechos también amparan a quienes vivimos intramuros.

El patrimonio no son solamente murallas, balcones y plazas. El patrimonio es, ante todo, la gente que ha hecho de este lugar su hogar por generaciones. Conservar el Centro Histórico significa proteger también a quienes lo habitan, porque sin residentes permanentes Cartagena perdería una parte irremplazable de su alma y de su identidad.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News