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Columna

Enrique IV y el pollo de los domingos

“Un pollo en cada mesa cada domingo. Ese ‘objetivo político’ en el siglo XVI, cuando media Europa vivía sumida en guerras de religión, y la otra media eran siervos sin apenas qué comer, era toda una afirmación...”.

Alfredo Ramírez Nárdiz

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Dicen que aquel que fue el primer rey Borbón de Francia, Enrique IV, tenía como uno de sus lemas conseguir que todas las familias francesas tuviesen un pollo en la mesa todos los domingos. Esa frase resume para mí, mejor que cualquier discurso académico, qué es el Estado Social y, en general, cuáles son las funciones de un Estado. Un pollo en cada mesa cada domingo. Ese ‘objetivo político’ en el siglo XVI, cuando media Europa vivía sumida en guerras de religión, y la otra media eran siervos sin apenas qué comer, era toda una afirmación. Adecuándola al siglo XXI sería algo así como decir: quiero que cada ciudadano vea satisfechas sus necesidades básicas y tenga incluso la posibilidad de disfrutar de un lujo de vez en cuando.

Los hay que somos liberales y los hay que son socialdemócratas, cada cual elige su camino para lograr sus objetivos sociales, pero no creo que haya nadie que ame a su gente y a su país que no desee el nivel de bienestar que indicaba la frase del rey francés. ¿Para qué sirve garantizar la seguridad? ¿Para que sirve construir infraestructuras? ¿Para qué sirve dar educación o salud pública? ¿Para qué ponemos en marcha todo un aparato político y burocrático al que llamamos Estado Social? Pues en última instancia para que todas las familias tengan un pollo en sus platos cada domingo, o mejor, cada día. Por ello, si se consigue ese objetivo, el Estado funciona; pero si no se consigue, hay que replantearse para qué sirve ese Estado.

Atención, que la gente tenga un pollo no significa que el Estado tenga que dárselo. El Estado Social, por muy social que sea, no deja de ser otro elemento de un modelo mayor llamado Estado social de Derecho y que, en su esencia, es un modelo liberal, con lo que el pollo mejor que se lo compre cada uno con su dinero. El Estado lo que debe hacer es crear las circunstancias para que todos tengan en el bolsillo ese dinero, no dándoselo, sino facilitando que la gente se lo pueda ganar con su trabajo. Dame una educación pagada con fondos públicos, sí, y yo ya me buscaré un trabajo al que pueda acceder merced a esos estudios. Y ese trabajo me dará dinero, y con ese dinero me compraré el pollo. Un Estado debe dar igualdad de oportunidades y después cada cual que viva su vida lo mejor que pueda y sepa. Quiero poder comprarme el pollo. No me lo impidas, pero tampoco me lo regales; porque quien te lo impide es un tirano y quien te lo regala no dudes que te pedirá algo a cambio después.

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