Hoy, si su destino no hubiese estado marcado por el temprano y tormentoso llamado al silencio de la inexistencia, sin duda sería una de las escritoras más agudas en la defensa de los derechos de la mujer, su libre determinación y la búsqueda de nuevos horizontes para su realización personal. De hecho, sobresalió durante años cuando se dedicó a escribir con delicado o escueto humor y punzantes planteamientos, sobre las relaciones de pareja, el divorcio, la maternidad, las apariencias humanas, teniendo como referentes sus propias experiencias, lecturas e investigaciones permanentes. Era hermosa, inteligente y llena de vitalidad, pero la vida se le fue llenando de sinsabores hasta extinguirse cuando estaba en un momento estelar de su producción intelectual.
Rosaura Rodríguez Covo nació y creció en Cartagena. Dueña de una belleza deslumbrante, a sus 17 años fue elegida Señorita Bolívar y luego virreina en el Concurso Nacional de Belleza. Pero la hermosura no era su principal atributo, como sí lo era su inteligencia, que comenzó a cultivar desde pequeña. Pocos conocen el don poético que adornaba su sensibilidad, capaz de cautivar a un genio del pincel como lo fuera Alejandro Obregón, quien dibujó una serie de pequeñas obras para acompañar la publicación de un poemario de la autora cartagenera, siendo apenas una adolescente. Su título: Llegada del amor.
Conservo un ejemplar de ese trabajo que me fue entregado entre lágrimas por su padre, Humberto “Tico” Rodríguez, quien no ha logrado superar la partida de su hija a los infinitos espacios de la nada. Quiero compartir ahora un poema de Rosaura, escrito a sus 16 años, titulado Estoy riendo.
Estoy riendo/ destrozada por dentro destrozada/ quiero salir huyendo/ huyendo de mí misma sin regreso/.
Estoy riendo/ ¿Es lo mismo la cara que la máscara? / huyendo de mí misma sin regreso/ huyendo sin regreso huyendo huyendo/.
Estoy Riendo/ el desencanto el corazón ahonda/ y cuando canto los recuerdos rondan/ huyendo te he de hallar huyendo riendo/.
Estoy riendo/ no seremos ya más rientes amantes/ sin embargo estoy riendo/ mascarada a orillas de un oscuro laberinto.
Rosaura estudio y trabajó el periodismo en Estados Unidos, donde murió en 2022. Escribió siete libros. En otros países se admiró su talento. En Puerto Rico (1999) se le concedió el Premio a la Mujer Latina. En Cartagena se le debe justo reconocimiento. Su trabajo debe ser reeditado. He propuesto a Tico crear la Fundación ‘Rosaura Rodríguez Covo’ para preservar su obra y apoyar a otras mujeres que, como ella, creen que aún hay muchas puertas por abrir.

