Se ha querido crear una crisis alrededor del manejo del acueducto y alcantarillado de Cartagena. El diagnóstico es sencillo: conociendo de cerca Aguas de Cartagena y la complejidad de su operación, considero un grave error terminar el esquema actual para crear una nueva empresa estatal y comenzar prácticamente de cero. Acuacar ha demostrado durante tres décadas resultados satisfactorios; sus pocos indicadores fuera de rango son corregibles.
El primer problema es la producción de agua potable. Existe un déficit cercano al 6% frente a la demanda actual, por crecimiento poblacional no planificado y aumento de pérdidas técnicas y comerciales. El faltante es de unos 16.000 m³ diarios.
Según la proyección de demanda, el segundo módulo de la Planta El Cerro, de cuatro proyectados, debería operar en 2028. Como su construcción debe anticiparse dos años, deberíamos iniciarla este año. El módulo, de 52.000 m³ diarios, cuesta unos $76.000 millones; la aducción de agua cruda y conducción de agua potable requieren otros $74.000 millones: en total, $150.000 millones para atender las necesidades de los próximos 5 años.
Acuacar cumplió este año el compromiso del Otrosí N° 3 del GISAA, con inversiones prioritarias por $250.000 millones de pesos corrientes. Corresponde entonces al Distrito financiar el nuevo módulo y sus conducciones. El presupuesto se lo permite.
El segundo problema son las pérdidas técnicas y comerciales, hoy en 42,79%. En una ciudad donde alrededor del 85% de la población pertenece a los estratos 1, 2 y 3, las difíciles condiciones económicas han contribuido al aumento de conexiones fraudulentas, perforaciones de tuberías matrices causando filtraciones y la manipulación de medidores.
El Distrito posee el 50% de las acciones, tiene dos de los cinco renglones de la Junta Directiva y ejerce su presidencia. Como contratante mediante el GISAA, puede exigir al operador Veolia mayor efectividad, priorizando calidad del servicio e inversiones sociales. En 31 años, la empresa ha entregado al Distrito más de $180 mil millones, además de soluciones como el emisario submarino, que permite que el 100% de las aguas residuales recolectadas tenga disposición final ambientalmente adecuada.
Cada parte debe hacer su tarea: la empresa, controlar las pérdidas, pues cada punto porcentual reducido aporta unos 2.800 m³ diarios al sistema; y el Distrito, financiar las soluciones estructurales, comenzando por aumentar la producción de agua potable.
Los problemas existen, pero son solucionables. Desmontar una empresa con más de 30 años de experiencia para crear otra desde cero no cura la enfermedad. La fiebre no está en la sábana.
*Pensionado.
