Desde que llegábamos a las clases de Español en la secundaria, en los años 70, los maestros se esforzaban en que aprendiéramos algo de literatura clásica universal, introduciéndonos a libros como ‘La Divina Comedia’, de Dante Alighieri; ‘Don Quijote de la Mancha’, de Cervantes; los poemas de Neruda y Gabriela Mistral, ‘Romeo y Julieta’, de Shakespeare, así como ‘La Ilíada’ y ‘La Odisea’, de Homero; que con los años muchas de estas obras se han vuelto imprescindibles leer para conocer de la naturaleza humana, nuestros orígenes, y cómo pensaban y sentían los seres humanos hace miles de años; lo cual nos ayuda a comprender el mundo actual. Como dice una frase célebre de David McCullough: “La historia es lo que somos y por qué somos como somos”.
Recientemente se estrenó en las salas de cine la película de Christopher Nolan, una adaptación del poema épico ‘La Odisea’. ¿Por qué una historia de más de 12.000 versos, con humanos, dioses y criaturas mitológicas de la Edad de Bronce, sigue atrayendo a las audiencias hoy? ‘La Odisea’ aborda temas universales y atemporales como la familia, el amor, el duelo, la lucha por la vida y la guerra. Odiseo, el héroe, busca regresar a su casa en Ítaca después de diez largos años, para reencontrarse con su esposa Penélope y su hijo Telémaco. Para lograrlo, debe enfrentar y vencer numerosos peligros, desde monstruos, la furia de los dioses y hasta los pretendientes que desean arrebatarle su hogar.
Si llevamos esta historia a la realidad política actual en Colombia, nuestro ‘Odiseo’, llamado ‘El Tigre’, encarna la narrativa gubernamental de la ‘Patria Milagro’ desde la óptica del héroe que regresa para imponer orden. Su misión principal es limpiar la casa y restaurar la autoridad. Durante su campaña, ‘El Tigre’ planteó que el país ha perdido el control territorial bajo la llamada ‘Paz Total’, y su gobierno busca recuperar el control de los recursos públicos y garantizar la seguridad del Estado. Ha prometido mano dura, uso legítimo de la fuerza, ofensivas militares de choque y la persecución de cabecillas de grupos armados, asumiendo un papel firme y directo que recuerda la determinación de Odiseo.
En ‘La Odisea’, el canto de las sirenas -esa melodía hermosa y seductora que atrae a los navegantes para que desvíen su rumbo y choquen contra las rocas- puede ser una metáfora acerca de la corrupción. Odiseo se hizo atar al mástil del barco y taponó con cera los oídos de sus marineros para no sucumbir a esa tentación, evitando así que lo desviara de su rumbo. Ejemplos recientes evidencian cómo la corrupción puede hacer ‘naufragar’ el desarrollo del país.
‘La Odisea’ y sus enseñanzas llegan como ‘anillo al dedo’ para Colombia hoy. Quienes no han visto aún esta película deberían buscarla en canales alternativos para entender la gran ‘odisea’ que nuestro nuevo mandatario tendrá que atravesar los próximos cuatro años. Él debe hacerlo con una visión clara del país, con valores firmes y con un equipo leal que lo acompañe en sus luchas y batallas más difíciles, con el fin de lograr esa esperada ‘Patria Milagro’.
