Hace 30 años, Cartagena fue escenario del nacimiento de una iniciativa que trascendería las fronteras de Colombia y contribuiría a una nueva manera de entender la seguridad en el comercio internacional. En 1996 comenzó un plan piloto en Muelles El Bosque para enfrentar un problema que amenazaba al comercio legítimo: la utilización de las operaciones de comercio exterior para actividades ilícitas. Un año después se habían vinculado 26 empresas y empezaba a construirse lo que hoy conocemos como BASC (Business Alliance for Secure Commerce).
Al conmemorar estos 30 años, el principal reconocimiento debe ser para las empresas. Hoy BASC reúne a más de 4.700 empresas certificadas en 17 países de las Américas, que han convertido sus principios en acciones concretas, invirtiendo en tecnología, infraestructura, capacitación, procesos y, sobre todo, en una cultura de prevención.
Cada empresa que protege su cadena logística contribuye también a proteger el comercio colombiano y a generar confianza en los mercados internacionales. Detrás de ellas hay miles de trabajadores, proveedores, transportadores y operadores que hacen posible que esa seguridad acompañe a una mercancía desde su origen hasta su destino.

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Wilson Ruiz OrejuelaPero BASC nos dejó otra gran enseñanza: las empresas no pueden hacerlo solas y los gobiernos tampoco. La seguridad del comercio requiere cooperación, confianza y responsabilidad compartida. Desde sus inicios, el trabajo con autoridades colombianas y con la Aduana de Estados Unidos demostró el valor de unir capacidades públicas y privadas alrededor de un objetivo común.
Hoy esa experiencia adquiere especial relevancia para Colombia. El inicio de un nuevo Gobierno representa una oportunidad para fortalecer el diálogo con el sector privado, la cooperación con Estados Unidos y la seguridad del país. BASC ofrece 30 años de experiencia construyendo esos puentes.
Los días 1 y 2 de septiembre, en Miami, su Congreso Mundial conmemoró estos 30 años. Tuve el privilegio de participar directamente en la expansión e internacionalización de BASC y comprobar que una obra de esta magnitud nunca pertenece a una sola persona.
Por eso siento orgullo de que esta historia haya comenzado en Cartagena y, sobre todo, gratitud hacia las empresas que creyeron, invirtieron y perseveraron. Treinta años después, el principio permanece: la seguridad no reconoce fronteras y la confianza no se decreta. Se construye.
*Expresidenta de World BASC Organization.