Hay momentos en los que el ejercicio de lo público se llena de una luz especial, esa que nace cuando constatamos que las ideas sembradas con convicción terminan convertidas en realidades que transforman vidas.
La entrega del nuevo Punto Violeta Seguro en el municipio de Polonuevo es, más que la inauguración de una infraestructura, la ratificación de una profunda fe en nuestra gente y un acto de inmensa gratitud con la historia que hemos venido construyendo juntos durante tres periodos de gobierno.
Esta historia nació cuando colectivos de mujeres de mi departamento despertaron en mí la necesidad de construir una política pública exclusiva para ellas, y fue en noviembre de 2011 cuando la Asamblea Departamental nos aprobó la Política Pública de Mujer y Equidad de Género.

El nuevo rostro del reclutamiento infantil
Wilson Ruiz OrejuelaSu aprobación no fue un simple trámite administrativo; fue el nacimiento de una visión transformadora. Gracias a esa aprobación, en 2012 se dio un paso histórico al crear la primera Secretaría de la Mujer y Equidad de Género de toda la región Caribe.
Abrimos así una puerta institucional que no solo puso en la cima de nuestras prioridades el valor, la dignidad y los derechos de las atlanticenses, sino que ofreció una casa común para tejer soluciones reales.
Aquel hito fundacional nos dio la brújula y la estructura. Hoy, ver cómo esa institucionalidad se concreta en hechos palpables en nuestros municipios me llena de buena energía, de renovada esperanza y de un orgullo sereno.
La obra que entregamos en Polonuevo se enmarca con precisión en el eje de Prevención y Atención a la Violencia contra las Mujeres, una línea de acción estratégica con la que reafirmamos que ninguna mujer de nuestro departamento debe sentirse sola jamás cuando requiera ayuda o protección.
Al instalar este Punto Violeta Seguro en la ESE Centro de Salud de Polonuevo, logramos algo maravilloso: convertir un espacio médico de primer nivel de atención y baja complejidad en una puerta de entrada humana, cercana y eficiente hacia la justicia, la orientación emocional, el acompañamiento jurídico y la protección.
Las instituciones de salud suelen ser el primer abrazo del Estado cuando alguien atraviesa un momento vulnerable; por eso, articular allí a la Secretaría de la Mujer, Salud, Alcaldía, Fiscalía, Comisaría de Familia, Policía, Personería, Defensoría del Pueblo y el ICBF, nos permite actuar como un equipo sólido.
No queremos que una mujer tenga que deambular contando su dolor una y otra vez; queremos que encuentre una red que la sostenga y la abrace con empatía desde el primer segundo.
De igual manera, este es un espacio para prevenir. El propósito es identificar señales de alerta para actuar antes de que la violencia escale.
Este paso en Polonuevo se suma a la ruta que iniciamos en el municipio de Malambo y que muy pronto llegará a otros territorios como Baranoa, Soledad y Galapa, lo que consolidará una gran Red Departamental de Puntos Violetas.
Sentir que las políticas públicas dejan de ser letras sobre un papel para transformarse en refugios de vida, espacios de prevención y oportunidades de futuro es la recompensa más grande.
Infinitas gracias a cada profesional, a cada líder y a cada ciudadano que cree en este propósito. Con optimismo y con el corazón puesto en la gente, sigamos demostrando que el Atlántico es un territorio que protege, acompaña y celebra la vida de sus mujeres.
