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Columna

El cliente ya cambió. ¿Y nuestras empresas?

“Entre 2025 y 2026 fortalecimos las competencias digitales de más de 600 empresarios y entregamos más de 300 activos digitales, entre agentes comerciales con inteligencia artificial, software empresarial, espacios web...”.

Andrea Piña Gómez

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El comercio electrónico dejó de ser una promesa para convertirse en parte de la estructura del comercio colombiano. Su alcance, sin embargo, va mucho más allá de las ventas en una página web: está cambiando la manera en que las personas descubren, comparan, evalúan y deciden qué comprar.

Durante el primer semestre de 2026, Colombia registró 422,9 millones de transacciones en línea, un 28,7% más que en el mismo periodo de 2025. Las ventas digitales alcanzaron $82,57 billones, con un crecimiento anual del 19,1%, según la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico (CCCE). Que las transacciones crezcan más rápido que su valor revela un cambio de fondo: comprar por internet dejó de ser excepcional y se volvió cotidiano.

Hoy un consumidor puede conocer un producto en redes sociales, consultar opiniones, preguntar por WhatsApp, comparar precios y terminar comprando en una tienda física. En 2024, 9,38 millones de colombianos compraron u ordenaron bienes o servicios por internet y más de 10,7 millones usaron la red para informarse sobre productos y servicios, de acuerdo con la ENTIC Hogares del DANE. La decisión de compra empieza mucho antes del mostrador.

Por eso, la pregunta ya no es si una empresa tiene redes sociales o página web, sino si puede ser encontrada, generar confianza y responder con información clara, atención oportuna, pagos sencillos y una experiencia sin fricciones. Estar en internet no equivale a competir en internet. Y ahí aparece una brecha que todavía debemos cerrar.

Un informe de la CCCE, elaborado con microdatos de la Encuesta de Micronegocios 2024 del DANE, encontró que el 87,5% de los micronegocios colombianos permanece en niveles incipientes o básicos de madurez digital. Aunque el 39% acepta pagos digitales y el 48,5% utiliza mensajería para su negocio, apenas el 2,4% vende por comercio electrónico. Hemos avanzado en herramientas, pero aún debemos convertirlas plenamente en productividad, ingresos y nuevos mercados.

Para Cartagena y Bolívar, donde buena parte de la economía descansa en micro y pequeñas empresas, este desafío es especialmente relevante. La brecha digital también puede convertirse en una brecha de acceso a clientes, oportunidades y crecimiento. Y la inteligencia artificial acelerará esta transformación: para ser consideradas por agentes digitales, las empresas necesitarán catálogos organizados, inventarios actualizados, datos confiables y procesos capaces de responder.

Desde la Cámara de Comercio de Cartagena venimos acompañando ese tránsito. Entre 2025 y 2026 fortalecimos las competencias digitales de más de 600 empresarios y entregamos más de 300 activos digitales, entre agentes comerciales con inteligencia artificial, software empresarial, espacios web con carrito de compra, tecnologías de pago, herramientas de ciberseguridad y acceso a marketplaces. Porque digitalizar no es acumular herramientas: es trabajar mejor, conocer al cliente, ampliar mercados y decidir con información. La tecnología es el medio; la competitividad, el propósito. El consumidor ya cambió. Ahora corresponde que nuestras empresas den el siguiente paso e integren lo digital a su estrategia.

*Presidenta Ejecutiva Cámara de Comercio Cartagena.

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