Una de las tareas pendientes que tenemos en la ciudad, que cada día demanda mas atención por todo lo que implica y en especial por la necesidad de precisar los alcances y los impactos que vemos cada vez con frecuencia, es la relacionada con la formación en ese amplio, dinámico y cambiante mundo de la cultura, en especial en los aspectos asociados con nuestros patrimonios, con las manifestaciones inmateriales, con los temas asociados a la tradición, a las costumbres, a la identidad, a lo vernáculo, a aquello que nos da sentido como sociedad. Podríamos considerar varios puntos de partida para abordar esta tarea.
Uno es que la comprensión de estos conceptos no es espontánea, no es intuitiva, hay que enseñarlos, hay que estudiarlos y divulgarlos, y la evidencia es que en nuestra ciudad eso no se ha hecho.
Segundo, cada persona tiene una percepción de esos términos y generalmente se asumen que son así y se ven discusiones y a veces decisiones profundas, partiendo de lo que cada uno piensa.
Tercero, con frecuencia y de buena fe se realizan eventos o se promueven actividades que diluyen el sentido o el alcance de una manifestación, y el efecto es su deterioro o descomposición, pues se termina haciendo un remedo o un mamarracho de algo que podría tener fundamento en la cultura, pero que en lugar de fortalecerla o consolidarla lo que hace es diluirla, descomponerla o banalizarla, pues se va consolidando la idea de que en este campo todo es valido y que no importa lo que se haga en nombre de lo popular o lo tradicional.
Cada vez es más solida la afirmación de que en el campo de la cultura lo que no se conoce no se valora, lo que no se valora no se ama, y lo que no se ama no se protege ni se defiende. Por eso tenemos que trabajar en esa linea de formar, divulgar, educar alrededor de nuestra cultura y eso es tarea de todos: en primer lugar, de la administración por medio de las instancias competes en este campo, de instituciones privadas y mixtas, de las universidades, no solo a través de programas formales de pre y postgrado, sino de una amplia gama de herramientas que poseen, como son las actividades de extensión, de los medios de comunicación, especialmente de aquellos de amplia difusión, pues con frecuencia se escuchan conceptos que dan lastima y vergüenza ajena.
Nos acercamos a las celebraciones de nuestra independencia, donde el objeto central era cortar con la dependencia de los reyes de España y en nuestro medio nos empecinamos en seguir convirtiendo cada evento, cada manifestación en un reinado. Parece que nos pesara demasiado el ser independientes y autónomos, que preferimos seguir perpetuando aquellos valores y referentes culturales de La Colonia, de la dependencia y de la sumisión. En lugar de generar ideas y formas de expresar nuestra identidad cultural, hacemos lo mas fácil, reproducir aquello que aparentemente a la gente le gusta, pero lo que hace es reproducir formas de atraso, de sometimiento.

