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Columna

Un encuentro con el derecho

Figuras ilustres sirven para explicar al país y al mundo que Cartagena de Indias posee una profunda y larga tradición legal y jurídica arraigada desde épocas pretéritas.

Martha Cecilia PazViera

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Si Colombia no pudiera registrar otros magnos hechos para su grandeza histórica, bastarían las glorias de la ciudad heroica. Francisco de Bustamante

Se apresta Cartagena en el mes de septiembre a festejar una de sus efemérides más relegadas, pero a la vez, la única que conecta realmente con su pasado, sus ancestros y su dilatada prosapia intelectual. La fiesta no será de la infraestructura, el turismo, la belleza, o la gastronomía; más allá de su historia de conquistadores y piratas, su imponente arquitectura colonial, su espíritu romántico, la altivez y señorío de su gente y la distinción de la Unesco por mantenerla como patrimonio de la humanidad, Cartagena, es principalmente cuna, referente de letras y núcleo vital del pensamiento jurídico, siendo esa la razón de su próxima celebración.

Figuras ilustres que moldearon el debate político y social de la Nación, sirven para explicar al país y al mundo que además de su tesoro de leyenda y reliquia colonial, Cartagena de Indias posee una profunda y larga tradición legal y jurídica arraigada desde épocas pretéritas como puerto principal, consolidada con la promulgación de su Constitución el 11 de noviembre de 1811 —la primera absoluta de la Nueva Granada— , con el ejercicio histórico del derecho, el litigio, la administración de justicia y la influencia invaluable del gran arquitecto constitucional y legal como fue el Presidente Rafael Núñez, gestor principal de nuestra centenaria Constitución de 1886. Datos que han recobrado vigencia recuerdan hoy, que el presidente Núñez mantuvo el centro de gravedad política de Colombia en Cartagena, y entre 1886 y 1894, consolidó desde allí su proyecto de Regeneración. Cartagena dejó de ser una ciudad portuaria para convertirse en el lugar desde donde se gobernaba el país.

El agasajo que honrará el linaje jurídico de la Heroica, se enmarca en la reapertura que hará la Academia Colombiana de Jurisprudencia del Capítulo de Cartagena, creado primigeniamente hacia el año 1906 y que luego de varias interrupciones engalana nuevamente a la Ciudad para decirle, al igual que la añoranza del Tuerto López en aquel poema “A mis zapatos viejos”, que sus hijos deben ser “águilas caudales y no caterva de vencejos”. Desde Cartagena, la ACJ -fundada en Bogotá el 23 de septiembre de 1894- mantendrá sus objetivos como consultora del Gobierno y órgano orientador de la comunidad jurídica, promoviendo el estado de derecho, las garantías fundamentales y los principios democráticos.

El claustro de San Agustin, otrora convento de los Agustinos calzados de 1610 y que alberga la majestuosa Universidad de Cartagena, sus directivas, decanos y profesores serán testigos y anfitriones de este sinigual evento que avecina paralelamente su bicentenario en 2027; la llegada a la Academia Colombiana de Jurisprudencia de excelsos profesores y reconocidos abogados de la ciudad como nuevos recipiendarios, será la antesala de los grandes homenajes que la docencia y la educación del caribe colombiano brindarán al país recordando aquel octubre de 1827 cuando el Presidente Simón Bolivar daba vida a la que inicialmente llamó Universidad del Magdalena, hoy Universidad de Cartagena.

En este “encuentro con el derecho” el Alcalde Dumek Turbay no solo dará apertura formal de los actos solemnes desde el Paraninfo de la Universidad, sino que en un diálogo afectuoso con invitados internacionales como el Presidente de la Academia Española de Jurisprudencia, nos mostrará cómo desde la Academia también se embellece esa ciudad que con tanto celo cuida y quiere.

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