Petro deja una crisis sin precedentes en el sector eléctrico: sin transición ni seguridad energética, proyectos atrasados, déficit de energía firme, dependencia de gas importado mucho más costoso, y un sistema que entra al fenómeno de El Niño con los pantalones abajo. Y sin respaldo: el gas natural y los combustibles líquidos son el 21% de la capacidad instalada de generación eléctrica y estamos importando uno y otros. En resumen: nos dejó ad portas de un apagón.
En el 2026 ha entrado solo el 14,9% de la energía que se espera y ya pasamos la mitad del año. Y el 60% de 42 proyectos de transmisión está atrasado. Ni nueva energía ni líneas para transmitirla.
Empresas que salieron, proyectos varados y megavatios que nunca llegaron. Lo hicieron por falta de confianza, por aumento de las cargas impositivas, por cambios en las reglas de juego.
Petro intervino con pésimos resultados. El caso de Air-e retrata el desastre. Bajo control del Estado, la deuda de la empresa con el mercado pasó de $530.000 millones al momento de la intervención, en septiembre de 2024, a cerca de 2,7 billones en junio de 2026: casi cinco veces más en 18 meses.
Según XM, falta hoy el 3,5% de energía (con un apagón que ya parece inevitable) que empeora el próximo año a un 6% de faltante (5.468 GWh/año). Por el lado del gas el respaldo tampoco está: durante 2025 el país importó en promedio 170 GBTUD, y los proyectos costa afuera que podrían reemplazar esas importaciones no entran en producción antes de 2029 - 2030.
Cambió seguridad energética por discursos ideológicos. En junio de 2026, el gas importado ya era el 32% de la oferta total del país y las reservas probadas, según la ANH, alcanzan solo para 5,9 años. Se redujeron 39% entre 2022 y 2025: por cada 10 pies cúbicos que producimos, apenas incorporamos 3 nuevos.
Lo que ha pasado en Ecopetrol es inconcebible y tiene como responsables a Petro y a Roa. La utilidad bajó de $33,4 billones en 2022 a $9 billones en 2025, una caída del 73%. El EBITDA pasó de 75,2 billones a 46,6 billones, el endeudamiento subió de 1,5 a 2,3 veces EBITDA y la vida media de sus reservas se redujo de 8,4 a 7,8 años.
Para peor, Ecopetrol concentra el 61,4% de la producción nacional de gas, es el principal proveedor de combustibles refinados, y controla infraestructura crítica de transporte y logística. Su desgobierno compromete directamente la seguridad energética del país.
La nueva Ministra de Minas y Energía tiene una misión titánica: evitar un apagón que pareciera haber sido el propósito del gobierno saliente, trabajar con Ambiente e Interior para evitar bloqueos, ayudar a que los proyectos atrasados entren a operar, y resolver los cuellos de botella de las consultas previas y las licencias ambientales, motivar a que la ciudadanía consuma energía de manera responsable, incentivar el desarrollo de nuevos proyectos de todas las tecnologías. Y hay que decirlo con claridad: nada de esto es inmediato. Cada proyecto de hidrocarburos toma en promedio 6 años desde la firma del contrato hasta la producción comercial.

