En Colombia la educación es un derecho constitucional delegado a los entes familia, Estado y sociedad; en efecto, un derecho complejo que incluye diferentes actores para cumplir múltiples deberes. Mientras Pepe Mujica decía: “En la casa se aprende a dar las gracias, a ser limpio, a ser honesto, a respetar a los semejantes, a ser solidario, a no robar, a no mentir”, cualidades soñadas para cualquier ciudadano, en Colombia la ciudadanía se ejerce a partir de los 18 años, según parágrafo del Artículo 98 de nuestra Constitución, permitiendo pensar en una separación del niño y adolescente, del ser ciudadano.
Mientras la participación ciudadana es clave para el desarrollo socioeconómico sostenible, en el aula de clases de primaria, la interacción, convivencia y participación en tareas académicas debe garantizar el inicio de formación de personas activas, niños, estudiantes, ciudadanos en vez de simples habitantes de aula cuya presencia solo se nota mediante conteo o llamado a lista.
Según Álvarez y Lora 2023, mientras la familia forma al ser, las escuelas primaria y secundaria fijan las bases del saber, para luego, en la universidad, integrar ser y saber hacia un saber hacer específico, en un marco de pensamiento crítico y autónomo, lo que permitirá el cumplimiento de su papel en la sociedad, agente de cambio, capaz de distinguir lo bueno, lo honesto, lo ético, lo estético, lo legal, lo moral; cualidades esperadas para cualquier profesional egresado.
La educación y todos sus actores cuentan con la herramienta Inteligencia Artificial (IA), tema de muchas columnas de opinión para este diario. Lidia Corcione Crescini en ‘La paradoja de la pantalla’, visiona un problema cuando IA entrega resultado y el receptor no pasa por el proceso, expresando preocupación por permitir que la facilidad tecnológica anule la capacidad de análisis; plantea: para un estudiante de bachillerato, realizar un ensayo, una traducción o un análisis literario están a un clic, pero cuestiona qué pasará con su capacidad de argumentar y con su pensamiento crítico, porque la conclusión es producto de un algoritmo y no de su propio juicio. En esta y otras columnas, las reflexiones, ideas y argumentos, sugieren la existencia de círculos viciosos que afectan esas mediciones de Resultados de Aprendizaje establecidos mediante el Decreto 1330 de 2019, dada la posibilidad: profesor ordena a IA diseñar la tarea, estudiante ordena a IA realizar la tarea, profesor ordena a IA evaluar la tarea, surgen entonces interrogantes: ¿quién enseña?, ¿quién aprende?, ¿qué se enseña?, ¿qué se aprende?
*Profesor Universidad de Cartagena.
