En Cartagena, durante lo que va corrido del año, con bombos y platillos se han recibido las noticias del advenimiento de nuevos buses para integrar su Sistema de Trasporte Masivo, bajo la premisa idílica de que los mismos representan el culmen máximo de la tecnología China para tales propósitos. Sin embargo, como decían las abuelas: “algo hay en el canto de la cabuya”; y el escenario mundial junto con la geopolítica y la diplomacia, son ese algo.
La geopolítica siempre, como marco analítico orientado a la toma de decisiones estratégicas, se ha relacionado con la diplomacia durante larga data, sobre todo en el aspecto del estudio de la interacción entre espacio, poder y acción política. Por consiguiente, la geopolítica permite la comprensión cómo factores ciertos factores en los que se incluyen la ubicación geográfica, la profundidad estratégica, el acceso a recursos, las rutas de comunicación, la conectividad y la proximidad a zonas de conflicto, condicionan las opciones disponibles para los actores estatales y no estatales. Tal como Troya y el caballo, China ha utilizado sus inversiones para introducirse en nuevos mercados, sobre todo en el marco del transporte público.
El asunto de la modernización o montaje de los Sistemas Masivos de Transporte en diversos países de Latinoamérica a través de un fuerte componente de inversiones por parte de China, es un claro ejemplo de lo referenciado con anterioridad. Y es que, resulta ser un comportamiento reiterado cuando el país asiático concibe unos intereses económicos y comerciales. Por ejemplo, en Nicaragua, según la edición del día 21 de abril de 2026 del medio de comunicación peruano “La República” Managua, ciudad de un poco más de 1.300.000 habitantes, fue establecido como centro logístico para la tecnología China, tras la llegada de 500 buses en marzo de 2025 de la agencia Xinhua y posteriormente se esperaría la entrega de 180 adicionales que debía finalizar en febrero, con lo cual la estrategia nacional acumula 2.280 autobuses y microbuses; en Chile, según el medio de comunicación “El Cronista” habría sido despachada una flota de 121 autobuses eléctricos hacia la ciudad de Copiapó que tiene 177.675, con la esperanza de convertirse en la primera ciudad de Sudamérica en operar un sistema de transporte público completamente eléctrico. Y como dato de color, desde julio de 2024 entraron en funcionamiento autobuses eléctricos en la siguiente proporción: Cartagena (1.590); México (694); Brasil (602); Ecuador (106); Argentina (99). Igualmente, el portal Sustainable BUS en edición del 3 de septiembre del 2024 ya informaba que los principales actores eran la empresa Foton (1338.34% de participación), BDY (791) y Yutong (con 70% en Colombia).
Ahora bien, el caso de Cartagena es particular frente al resto de ciudades de Colombia en materia de inversión. Por lo que, los dos lotes de buses entregados (17 busetones el día 7 de octubre de 2026 y 32 buses el 2 de octubre de 2026), tienen una razón de peso. Mas allá de que desde la ciudad de Dandong se hubieren fabricado buses para Cartagena con un excelso aire acondicionado, lo cierto es que China busca seguir consolidando su posición en América tal como ha pasado en Brasil y las inversiones del país asiático en infraestructura portuaria y centros de datos o en Ecuador y las multimillonarias cifras invertidas en energía renovable.
Ahora, ¿por qué sería importante Cartagena?; empezando por su ubicación geográfica, la convierte en una puerta de entrada natural para el comercio entre Asia, América Latina, Norteamérica y Europa, lo que constituye algo imprescindible para una economía con altos niveles de exportación e importación como la China. Igualmente, Cartagena, ante el caribe colombiano sirve de vitrina comercial, por lo que los Chinos no solo muestran los vehículos, sino diversas capacidades tecnológicas; de la misma forma, Cartagena articula con un componente turístico importante para la visualización de China en el escenario mundial, haciendo que los intereses asiáticos se vuelquen hacia este lado del mundo.
En este sentido la creciente presencia China en los Sistemas de Transporte Masivo de América Latina refleja una estrategia basada en la movilidad sostenible, la trasferencia tecnológica y la modernización urbana. En el caso de Cartagena, la llegada de estas flotas para Transcaribe, marca, sin duda alguna, un hito de renovación del sistema y posiciona a la ciudad como pieza estratégica dentro de la expansión tecnológica y comercial de China en el Caribe Colombiano. Sin embargo, hay que tener cuidado siempre en las inversiones de las contrapartes, sobre todo cuando quieren introducirse en el terreno mismo a través del dinero.

