comscore
Columna

Los marcianos

“Siempre me he preciado -al igual que mis hermanos- de cierta habilidad para leer a las personas. Una conversación breve, su forma de vestir y sus gestos son suficientes para hacerme una idea de quién tengo enfrente”.

Jorge Rumié

Compartir

Cuando la vida te pone un padre con una personalidad compleja y enredada, aprendes, desde niño, a leer a las personas. Es pura supervivencia. Una sola mirada a su rostro y en milésimas de segundos bastaba para detectar cómo venía la marea. Y, en consecuencia, según lo que percibías, actuabas para resolver la situación. Siempre me he preciado -al igual que mis hermanos- de cierta habilidad para leer a las personas. Una conversación breve, su forma de vestir y sus gestos son suficientes para hacerme una idea de quién tengo enfrente.

Cuento lo anterior para explicar mi vieja capacidad para detectar a los extraterrestres que viven entre nosotros. ¿O piensas que estamos solos en este universo infinito de galaxias? Sí, como lo lees, hay marcianos que andan entre nosotros y no tienes idea de cuánto se preocupan cuando los identificas, pues, como cualquier espía de la época de la Guerra Fría, son evacuados con urgencia hacia su planeta de origen.

Pero ¿qué hacen todos esos seres intergalácticos entre nosotros? Te respondo de esta forma: nos vigilan porque somos una especie tan autodestructiva y estúpida que, como cualquier niño malcriado, necesitamos muchas ‘nanas’ para cuidarnos e intervenir en el momento adecuado. ¿O acaso te parece muy civilizado el arsenal nuclear que tenemos para destruir cientos de veces el planeta Tierra? ¿O quieres que siga con otros temas, como el fanatismo religioso, el cambio climático, la pobreza extrema y tantas guerras sin sentido, detrás de las cuales siempre se esconde un líder acomplejado que no ha podido superar un trauma de su niñez?

Basta con sentarte a tomar una cerveza con un marciano para que te diga, en tu cara, lo lamentables que nos vemos en un universo lleno de extraterrestres que viven en paz y armonía. Para ellos, nosotros seguimos siendo los mismos cavernícolas, incapaces de convivir sin darle un manducazo al prójimo cuando nos pide prestado un lápiz.

Pero bueno..., muchos se estarán preguntando: ¿cómo se identifica a un marciano? Por razones de espacio, solo puedo revelar una de las pistas: su particular forma de caminar. Los marcianos tienen tres piernas; por eso, deben amarrarse una de ellas a la espalda y ocultarla bajo un disfraz humanoide de un material indescriptible que esconde su cuerpo morado y su cara de lagartija transparente. Basta darles un pellizco en la nalga y enseguida, al sentirse descubiertos, te invitan a una cerveza para conversar contigo, ayudarte a pasar el susto, pedirte que les guardes el secreto y te explican que vinieron en paz.

Siga las noticias de El Universal en Google Discover
Únete a nuestro canal de WhatsApp
Reciba noticias de EU en Google News