La Madre Patria está agitada porque tenemos ya convocadas las elecciones generales para finales del mes que viene. El sistema español es parlamentario, así que los españoles votamos al Congreso y después el Congreso elige al presidente del Gobierno.
El actual, el socialista Pedro Sánchez, no parte como favorito, sino que se prevé una victoria del centro derecha del Partido Popular, que probablemente gobernará en coalición con la derecha dura de Vox. Si se respetase estrictamente el calendario, las elecciones deberían ser a mediados del año que viene, pero la última semana hubo en España diversas manifestaciones de protesta por el complicado acceso a la vivienda que, unidas a la incapacidad del Gobierno para sacar adelante de modo ordinario un par de decretos sobre la cuestión, llevaron a Sánchez a acortar plazos y convocar elecciones.
Según a quien escuchen, Sánchez es el último baluarte de la izquierda internacional o Satán redivivo. Para unos es el gran líder internacional que le dijo no a Trump, que denunció los crímenes del israelí Netanyahu, que elevó un muro defensivo frente a la extrema derecha en España y que sobrevivió a mil crisis políticas, económicas y naturales. Para otros es un mentiroso profesional que ha traicionado los valores tradicionales de su partido, debilitado las instituciones políticas españolas y permitido la corrupción de todo su círculo íntimo de colaboradores y familiares. Sea quien sea, y salvo sorpresa mayúscula (que con el personaje podría no serlo tanto), para Navidad ya no tendremos más Sánchez en el poder. ¿Quién le substituirá? Alberto Núñez Feijóo, antiguo presidente regional de Galicia, líder de la derecha moderada. Seguramente, teniendo como vicepresidente a Santiago Abascal, antiguo militante del partido de Feijóo, actual líder de la derecha dura.
¿Qué cambios se prevén? ¡Vaya usted a saber! Todo dependerá de la mayoría que obtengan. Si los dos partidos conservadores alcanzan, como dice alguna encuesta, mayoría de tres quintos, podrían incluso modificar la Constitución. Eso abriría un universo de posibilidades no exploradas hasta la fecha.
En todo caso, ganen por mucho o por poco, es casi seguro que tengan la calle movilizada en contra por la izquierda desde el primer día. Ellos dicen que quieren deshacer todo lo que hizo Sánchez. Que no es poco. ¿Serán capaces de hacerlo? ¿Querrán de verdad hacerlo? Nadie tiene ni idea de lo que pasará y los que le digan que sí lo saben, no lo dude, esos tienen aun menos idea.

