El proyecto de presupuesto que la administración del alcalde Dumek Turbay presentó al Concejo Distrital asciende a $4,85 billones para 2027, la cifra más alta en la historia de Cartagena. A pesar del mayor monto, el crecimiento del 6,13% frente a 2026 podría traducirse en un crecimiento real bajo, al considerar la inflación actual. La noticia más importante no está en el tamaño del presupuesto, sino en lo que revela sobre la evolución reciente de las finanzas de la ciudad.
Durante años, Cartagena fue una de las economías urbanas más dinámicas del país, pero esa fortaleza no siempre se reflejó en su capacidad fiscal. Hoy la situación es distinta. El presupuesto de 2027 muestra una ciudad con una base tributaria más sólida, mayor capacidad de recaudo y autonomía financiera superior a la de hace unos años atrás.

Un presupuesto para lo esencial, no para la burocracia
Rafael Nieto LoaizaDe aprobarse el monto proyectado, el presupuesto distrital tendría un crecimiento promedio anual de 17,4% entre 2022 y 2027, superior a la variación promedio de los precios entre 2022 y 2026 (7,8%). La principal explicación se encuentra en el comportamiento de los ingresos propios. Mientras los ingresos tributarios tendrían un crecimiento promedio anual de 18,3% y los no tributarios de 20,7%, las transferencias del Sistema General de Participaciones (SGP) lo harían al 14,3%.
Este cambio evidencia mayor capacidad de generación de recursos locales. Si bien las transferencias nacionales continúan siendo fundamentales, Cartagena cuenta hoy con una estructura fiscal más robusta y mayor capacidad para financiar su propio desarrollo. Es así como el presupuesto por habitante pasaría de $2,1 millones en 2022 a $4,8 millones en 2027.
Las comparaciones con otras ciudades ponen estas cifras en perspectiva. Medido por habitante y para 2026, el presupuesto de Cartagena será $4,5 millones, frente a $6 millones en Barranquilla, $5 millones en Bogotá, $4,7 millones en Medellín y $3,4 millones en Cali.
Una parte importante de la expansión reciente de la inversión pública está respaldada por el endeudamiento. Como resultado, en 2027 el Distrito destinará cerca de $313 mil millones al servicio de la deuda. La deuda es una herramienta válida para financiar proyectos estratégicos, pero su sostenibilidad dependerá de que los ingresos propios continúen creciendo y de que las inversiones financiadas generen beneficios duraderos para la ciudad.
Por eso, la discusión sobre el presupuesto de 2027 no debería limitarse a celebrar una cifra histórica. Lo verdaderamente relevante es que Cartagena parece estar consolidando una transformación de sus finanzas públicas que la lleva a una mayor autonomía. El desafío ahora es demostrar que esa fortaleza fiscal puede traducirse en mejores servicios, mejor infraestructura y mayores oportunidades para todos los cartageneros.