La encrucijada fiscal no se resolverá solo con impuestos o recortes. Sin crecimiento no habrá recaudo, empleo ni bienestar. Por eso celebro Misión Crecer, iniciativa del vicepresidente José Manuel Restrepo para llevar la economía a un crecimiento del 6% con inversión privada, productividad y coordinación institucional.
Comparto esa visión, pero agrego una reflexión: Colombia ha construido su desarrollo de espaldas a sus ventajas como país tropical, con dos océanos y enormes posibilidades agropecuarias.
La sustitución de importaciones orientó los incentivos hacia la industria urbana y rezagó al campo en capitalización, infraestructura y tecnología. Pretendimos industrializarnos sin aprovechar nuestra capacidad de producir alimentos.

Un presupuesto para lo esencial, no para la burocracia
Rafael Nieto LoaizaLas cifras son reveladoras: en 2005, de cada cien pesos de formación bruta de capital fijo, la industria recibía 33,6 y el agro apenas 2; aunque en 2006 aportaban al PIB, 15,3% y 12,6%. Esa desproporción desconoce nuestro potencial rural. En 2024 el agro creció 6,1%. ¿Cuánto más aportaría capitalizado?
La formación bruta de capital fijo se traduce en infraestructura, riego, equipos, praderas y tecnología: inversiones que elevan la producción, pero maduran lentamente. El crédito de corto plazo no basta; necesitamos financiación acorde con los ciclos rurales y accesible a pequeños y medianos productores.
No se trata de enfrentar agricultura e industria, sino de corregir la inversión que limita sus encadenamientos. Cuando el campo se capitaliza, crecen transporte, transformación de alimentos, comercio y servicios.
La ganadería ilustra la oportunidad. La OCDE y la FAO proyectan que el consumo mundial de carne bovina crecerá 13% hacia 2034. Colombia, con cerca de 30 millones de bovinos, puede responder.
Podemos duplicar el inventario a 60 millones y reducir de 34 a 20 millones las hectáreas ganaderas: elevar la carga de 0,88 a tres bovinos por hectárea y liberar 14 millones para usos productivos y ambientales compatibles.
Transformar exige capital, genética, nutrición, pasturas, sanidad, sistemas silvopastoriles, crédito de largo plazo, infraestructura, industria y mercados.
Misión Crecer acierta al reconocer que crecer requiere acción pública coordinada para favorecer la inversión y desarrollo productivo. Fedegán contribuirá con una propuesta técnica que incluya la transformación ganadera a sus objetivos.
Además, muchos territorios ganaderos soportan la violencia. La seguridad exige Fuerza Pública, pero consolidarla necesita oportunidad productiva y bienestar.
La paz de Colombia pasa por el desarrollo rural. Misión Crecer tiene allí una oportunidad que el país no debe desperdiciar y los ganaderos haremos propia.