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Columna

El resplandor de Macondo

“Macondo, sin embargo, no nació con ‘Cien años de Soledad’. Apareció por primera vez mencionado en un cuento de García Márquez titulado ‘Un día después del sábado’, publicado en 1954 después de ganar un concurso literario...”.

Eduardo García Martínez

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“Cien años de soledad” instaló a Macondo en la cima del mundo literario. Próximo a cumplir seis décadas de publicado en Buenos Aires por Editorial Sudamericana, el libro no detiene su triunfal andar y gana cada vez más lectores fieles a nivel global. Macondo no titila, resplandece cada vez más como la aldea mítica surgida de la imaginación de Gabriel García Márquez, mostrando enrevesadas realidades de la historia de Colombia y América Latina.

Macondo, sin embargo, no nació con ‘Cien años de Soledad’. Apareció por primera vez mencionado en un cuento de García Márquez titulado ‘Un día después del sábado’, publicado en 1954 después de ganar un concurso literario, cuando el escritor tenía 27 años. La referencia no identificaba a un pueblo remoto en donde todo podía suceder sin alterar la cotidianidad, sino que mostraba la existencia de una humilde posada con un nombre ampuloso: Hotel Macondo. Un año después de esa cita, en 1955, el nobel escritor publicaría su novela ‘La Hojarasca’, en la que Macondo toma cuerpo en la centralidad de la historia. En otras narraciones del mismo autor también aparece Macondo: ‘El coronel no tiene quien le escriba’, ‘La mala hora’, ‘Los funerales de la Mamá Grande’, ‘Monólogo de Isabel viendo llover en Macondo’. García Márquez decía que Macondo apareció de la nada ante sus ojos como letrero simple, cuando iba a su pueblo natal, Aracataca, y pasaba frente a una hacienda bananera de propiedad de la compañía norteamericana United Fruit Company. En uno de los episodios más reveladores de ‘Cien años de Soledad’, la United emerge como un espejo de tragedia. Ocurre cuando centenares de trabajadores a su servicio, en huelga por sus precarias condiciones laborales, son asesinados con fuego de metralla por el Ejército. En la vida real la orden expresa de disparar vino del general Carlos Cortés Vargas, quien contaba con la anuencia del presidente de la República, Miguel Abadía Méndez, rígido católico que enterró también la Hegemonía Conservadora en 1930.

Macondo, como universo literario, ha superado a otras aldeas de imaginación como el condado de Yoknapatawpha, de William Faulkner; Santa María, de Juan Carlos Onetti, y Comala, de Juan Rulfo. Su fuerza imantada surge de la creatividad literaria de García Márquez, el impulso del propio escritor a través de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (ahora Fundación Gabo), la apuesta editorial sostenida a través de los años, así como un exitoso marketing comercial basado en la trilogía: Gabo, ‘Cien años de Soledad’ y Macondo. Su resplandor es la verdadera atmósfera emocional del Caribe y Latinoamérica.

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