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Columna

Prohibido criticar al alcalde

“Nos acusaron de alegrarnos de que ‘a Cartagena le vaya mal’. Esa acusación atribuye una intención hostil hacia Cartagena por el solo hecho de cuestionar un mensaje de su alcalde...”.

Tatiana Velasquez

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Publicamos en el Instagram de La Contratopedia Caribe un álbum sobre la columna aquí escrita la semana pasada, El ‘cafecito’ amargo de Dumek. Aunque esa columna cuestionó la oportunidad de un mensaje del alcalde en plena emergencia invernal, la publicación parece haber amargado a más de uno: nos dijeron que no hacíamos periodismo, nos llamaron “resentidos sociales” y hasta nos acusaron de alegrarnos de que a Cartagena le vaya mal.

¿Por qué una crítica a Dumek Turbay por invitar a tomar café en el Malecón, mientras varios barrios, sobre todo del sur, estaban inundados, terminó interpretándose como un ataque a Cartagena? Vale la pena detenerse en varios de esos comentarios, que abren un debate sobre el papel que se espera del periodismo frente al poder local.

Una usuaria nos escribió: “Aprecien y sean agradecidos”. Claro que el periodismo puede reconocer los aciertos de un mandatario, pero hacerlo no implica contraer una deuda de complacencia. Las obras -no sobra recordarlo- se financian con recursos públicos y administrar bien esos recursos no obliga a los ciudadanos -ni a los periodistas- a respaldar todo lo que haga o diga el mandatario.

Otros comentarios pusieron en duda nuestro aporte a la ciudad. Una usuaria nos dijo que Cartagena avanzaba y todo lo criticábamos, mientras otra nos propuso hacer campañas de cultura ciudadana para que la gente no arrojara basura a los canales y se evitaran así las inundaciones.

La propuesta de hacer campañas puede ser válida para quienes quieran emprenderlas. La pertinencia de una crítica periodística, sin embargo, no depende de que un medio como La Contratopedia emprenda una cruzada por la cultura ciudadana. Nuestro aporte es hacer periodismo crítico, contrapoder. Podemos examinar soluciones, pero no tenemos que resolver un problema para señalarlo. Quienes gobiernan tienen el mandato, los equipos y los recursos públicos para atender esos problemas. Nosotros, como periodistas, examinamos si cumplen la responsabilidad para la que fueron elegidos.

Otros comentarios, incluso, nos atribuyeron intenciones más allá de lo publicado: nos acusaron de alegrarnos de que “a Cartagena le vaya mal”. Esa acusación atribuye una intención hostil hacia Cartagena por el solo hecho de cuestionar un mensaje de su alcalde, pero criticar su conducta no equivale a desearle un mal a la ciudad. Turbay gobierna Cartagena, pero Cartagena no se reduce a Turbay.

Lo que está en discusión, entonces, trasciende la columna y las reacciones que provocó. El escrutinio periodístico forma parte de los contrapesos de una democracia y quienes hoy lo rechazan porque cuestiona a un gobernante que respaldan quizá mañana lo reclamen cuando gobierne alguien a quien ya no apoyen.

Que cambie el inquilino de La Aduana no cambia nuestra obligación periodística de examinar decisiones y exigir cuentas.

*Cofundadora de La Contratopedia Caribe.

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