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Cartagena y la salud mental: el reto de construir comunidades que cuiden

La psicóloga Marcela Payares, directora del Festival por la Salud Mental de Cartagena y Bolívar, reflexiona sobre los desafíos de la ciudad y el papel de sus habitantes.

Cartagena y la salud mental: el reto de construir comunidades que cuiden

Uno de los grandes desafíos de Cartagena, según la directora del festival, es hablar de salud mental sin desconocer las desigualdades que atraviesan la ciudad. // Foto: Julio Castaño - El Universal

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La salud mental no depende únicamente de aprender a gestionar las emociones, acudir a terapia o practicar el autocuidado. Las condiciones de vida, las redes de apoyo, las oportunidades y los espacios de encuentro también influyen en el bienestar emocional. Esta fue una de las principales reflexiones que dejó el segundo Festival por la Salud Mental de Cartagena y Bolívar.

Bajo el concepto “Habitando lo común”, el encuentro se realizó del 20 al 24 de octubre en Cartagena, con una programación liderada por la Corporación Vivir con Intención, que buscó ampliar la conversación sobre salud mental y promover nuevas formas de construir bienestar desde las comunidades. Lea: II Festival por la Salud Mental de Cartagena y Bolívar: fechas y agenda

Más allá de los cinco días de actividades, la apuesta fue generar relaciones que puedan mantenerse en el tiempo y preguntas que impulsen iniciativas distintas en los barrios, explicó Marcela Payares, psicóloga y directora del festival.

“Para mí, uno de los cambios más importantes sería que las comunidades tuvieran más espacios permanentes de encuentro, escucha y participación. Lugares donde las personas puedan conversar, crear, compartir sus experiencias y construir iniciativas colectivas sin que tengan que esperar a que llegue un evento para hacerlo”, señaló.

El evento se desarrolló bajo el concepto “Habitando lo común”. // Cortesía - Corporación Vivir con Intención
El evento se desarrolló bajo el concepto “Habitando lo común”. // Cortesía - Corporación Vivir con Intención

La salud mental como una responsabilidad colectiva

Para Payares, uno de los principales aspectos que debemos cuestionar es la idea de que la salud mental depende exclusivamente de cada persona, de su capacidad para gestionar las emociones, acudir a terapia, meditar o aprender a pensar diferente.

Aunque estas herramientas son importantes, considera necesario preguntarse en qué condiciones intentamos alcanzar el bienestar emocional.

“No es lo mismo hablar de bienestar emocional cuando tienes una red de apoyo, estabilidad económica y lugares seguros donde encontrarte con otras personas, que hacerlo cuando estás intentando sobrevivir, cuando no tienes con quién hablar o cuando habitas un entorno que constantemente te expone a la violencia, la incertidumbre o la exclusión”, reflexionó.

La psicóloga Marcela Payares, directora del Festival por la Salud Mental de Cartagena y Bolívar. // Cortesía - Corporación Vivir con Intención
La psicóloga Marcela Payares, directora del Festival por la Salud Mental de Cartagena y Bolívar. // Cortesía - Corporación Vivir con Intención

En ese sentido, entiende la salud mental como una responsabilidad compartida que también exige revisar las condiciones sociales en las que viven las personas.

“No se trata de quitarle a cada persona su responsabilidad sobre su propio cuidado, sino de dejar de responsabilizarla exclusivamente por su malestar”, agregó.

Los desafíos de salud mental que enfrentan las comunidades de Cartagena

Uno de los grandes desafíos de Cartagena, según la directora del festival, es hablar de salud mental sin desconocer las desigualdades que atraviesan la ciudad.

“No podemos hablar del bienestar de las personas sin preguntarnos por las condiciones en las que viven, por las oportunidades que tienen, por las violencias que enfrentan y por las posibilidades reales de construir un proyecto de vida”, dijo.

A esto se suman la fragilidad de algunas redes de apoyo, las barreras para acceder a atención psicológica oportuna y los estigmas que todavía existen alrededor de la salud mental, que llevan a muchas personas a vivir su malestar en silencio.

Payares también destaca la importancia de contar con espacios donde las personas puedan encontrarse, conversar y sentirse parte de una comunidad, sin que necesariamente tengan que consumir o cumplir alguna obligación. Puede leer: ¿Cómo está la salud mental en la ciudad? Esto reporta Cartagena Cómo Vamos

La experta recuerda que Cartagena no representa una sola experiencia: las condiciones económicas, el barrio, las historias personales y las redes de apoyo hacen que sus habitantes vivan realidades diferentes. Por eso, las respuestas tampoco pueden ser iguales para todos.

“Necesitamos servicios de atención, por supuesto, pero también fortalecer los procesos comunitarios, las expresiones culturales y los espacios de encuentro. La salud mental no se construye únicamente cuando alguien llega a consulta; también se construye en la vida cotidiana, en las relaciones y en las condiciones que nos permiten sentir que tenemos un lugar en el mundo”, explicó.

II Festival por la Salud Mental de Cartagena y Bolívar realizado del 20 al 24 de octubre. // Cortesía - Corporación Vivir con Intención
II Festival por la Salud Mental de Cartagena y Bolívar realizado del 20 al 24 de octubre. // Cortesía - Corporación Vivir con Intención

El papel del arte y la cultura en el bienestar emocional

El arte, la música y las expresiones culturales también pueden contribuir al bienestar emocional, especialmente en una ciudad como Cartagena, donde estas prácticas hacen parte de la vida de numerosas comunidades.

“Para mí, el arte y la cultura tienen un valor enorme porque nos permiten expresar cosas que a veces no sabemos cómo poner en palabras”, manifestó Payares.

Sin embargo, aclaró que estas actividades no reemplazan la atención psicológica cuando es necesaria, sino que pueden complementarla y abrir nuevas posibilidades de cuidado.

“Lo que sí creo es que necesitamos más espacios donde las personas puedan crear, participar, expresarse y encontrarse sin que todo tenga que convertirse en una obligación o en una transacción económica”, aseguró.

Precisamente, el festival nació también de la inquietud de conectar la salud mental con la cultura, el cuerpo, la música y la ciudad, entendiendo que los encuentros comunitarios pueden convertirse en oportunidades para fortalecer los vínculos y el bienestar.

¿Quién cuida a quienes cuidan? La importancia de construir una cultura del cuidado

El bienestar emocional de las personas cuidadoras y las familias es otro de los asuntos que requieren atención. Para Payares, es necesario reconocer que muchas veces se ha naturalizado que cuidar significa estar disponibles para los demás, incluso cuando esto implica aplazar las propias necesidades.

Por eso, considera que el autocuidado no debe entenderse únicamente como una práctica individual. “Claro que necesitamos reconocer nuestros límites, descansar, pedir ayuda y encontrar momentos propios. Pero también necesitamos redes de apoyo y condiciones que permitan distribuir las responsabilidades del cuidado”, expresó.

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Salud mental: una responsabilidad de todos los sectores

Las instituciones públicas, las escuelas, las empresas y las organizaciones sociales tienen un papel fundamental en la prevención y promoción de la salud mental.

De acuerdo con Payares, las entidades públicas deben garantizar el acceso oportuno a los servicios, fortalecer las estrategias de prevención y construir respuestas acordes con las particularidades de cada territorio.

Las instituciones educativas, por su parte, pueden promover entornos donde niños, niñas y adolescentes expresen sus emociones y reciban orientación. Mientras tanto, las empresas deben revisar sus ambientes laborales, las cargas de trabajo y las condiciones que pueden afectar el bienestar de sus colaboradores.

Las organizaciones sociales también tienen la posibilidad de acercarse a las comunidades y generar espacios de confianza, participación y acompañamiento.

El desafío es que la salud mental no dependa únicamente de la voluntad de una persona, de una organización o de un evento puntual, sino que se convierta en una responsabilidad compartida y sostenida en el tiempo (...) y si queremos una ciudad que cuide la salud mental, necesitamos empezar a construirla juntos".

 Marcela Payares, psicóloga y directora del Festival por la Salud Mental de Cartagena y Bolívar.

¿Cuáles son las señales de alerta que no debemos ignorar?

La prevención también implica aprender a reconocer cuándo una persona puede estar atravesando una situación emocional. Entre las señales a las que se debe prestar atención están:

  • Cambios persistentes en el comportamiento: alteraciones del sueño, el apetito, el estado de ánimo o las relaciones personales.
  • Aislamiento e irritabilidad: pérdida de interés por actividades que antes disfrutaba, sensación constante de agotamiento o dificultad para realizar tareas cotidianas.
  • Expresiones de desesperanza: comentarios recurrentes que reflejen angustia o una percepción negativa del futuro.
  • Malestar emocional prolongado: situaciones de tristeza, miedo o angustia que persisten, se intensifican o comienzan a afectar la vida cotidiana.
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