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Editorial

La victoria de De la Espriella

“Los votantes de los ganadores priorizaron las promesas de estabilidad institucional frente a las reformas estructurales que proponía la izquierda, bajo el compromiso de respetar el espíritu de la Constitución Política...”.

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La victoria de Abelardo De La Espriella, con el 49,65% de los votos frente al 48,7% del candidato oficialista Iván Cepeda se explica por un giro político motivado por el descontento ciudadano, la crisis de seguridad y factores económicos, pero con un porcentaje mínimo de diferencia (apenas el 0,95%) debido a la profunda división del país en dos mundos que el presidente electo tendrá que reconciliar.

Ni siquiera la honda crisis de inseguridad y el deterioro del orden público logró disminuir los afanes de la izquierda y la centro izquierda por la continuidad del modelo Petro, encarnado en la fórmula Cepeda - Quilcué. La izquierda finalmente logró construir un frente amplio conformado con alianzas de distintos movimientos políticos, para disipar los temores al radicalismo que se les endilgaba a los candidatos oficialistas, lo que le permitió sumar mayorías relevantes en las regiones más pobres, especialmente en el Caribe, en el Litoral Pacífico y en otros puntos del país a comunidades indígenas, ambientalistas y otras minorías que se sintieron amenazadas por la agenda conservadora de De La Espriella.

El acortamiento de la ventaja lograda por los ganadores en la primera vuelta frente a los segundos se explica, también, en la interferencia directa e impúdica del presidente y su Gobierno en la campaña, así como la promoción de los datos consolidados sobre la reducción de la pobreza monetaria, el incremento extraordinario del salario mínimo y la ampliación en la cobertura y montos de los subsidios a los más vulnerables.

Sin embargo, la fórmula ganadora supo capitalizar el rechazo a la delincuencia y el control de buena parte de las fronteras y vastos territorios por parte del crimen organizado, más la promesa de mano dura contra el delito, la recuperación en los primeros 90 días del Sistema de Salud para asegurar la atención represada y la entrega de medicamentos, así como la reactivación económica, con programas de vivienda popular, la industria petroquímica y de la inversión en obras públicas.

Así, los votantes de los ganadores priorizaron las promesas de estabilidad institucional frente a las reformas estructurales que proponía la izquierda, bajo el compromiso de respetar el espíritu de la Constitución Política, la protección de la libre empresa, la reactivación del empleo y la reducción de la burocracia estatal.

Sin lugar a dudas a la fórmula De La Espriella - Restrepo les funcionó la estrategia que ha llevado a otros outsider al poder en este hemisferio. Salvo contadas excepciones, romper con los partidos tradicionales y con los movimientos políticos más relevantes, incapaces de sintonizar con el reclamo de renovación ciudadana, fue visto como una ventaja de independencia y autonomía que los ganadores capitalizaron.

¡Reconocer esa victoria mientras llega el escrutinio, es lo que corresponde a una actitud republicana!

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