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Editorial

La ampliación del acueducto

“El operador privado debe priorizar la infraestructura crítica sobre el ahorro de costos y cumplir el plan de expansión, mientras el Distrito deberá participar ineludiblemente con su intervención financiera, ojalá con el apoyo de la Nación...”.

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El pasado 18 de septiembre el alcalde Dumek Turbay presentó al presidente Abelardo De La Espriella varias iniciativas, de entre las cuales aquí nos referirnos al proyecto de ampliación y modernización del acueducto y alcantarillado de Cartagena, que incluye expresamente el fortalecimiento de la Planta de Tratamiento de Agua Potable (PTAP) El Cerro, ubicada en Pasacaballos, y de la Estación de Bombeo de Agua Cruda Piedrecitas.

El burgomaestre, entre otros logros, consiguió que la PTAP El Cerro entrara formalmente en la agenda de proyectos considerada por el nuevo Gobierno, dentro de un paquete en el que se solicitó cofinanciación nacional -que asciende a 403 mil millones de pesos-, que esperamos sean aprobados por el Ministerio de Hacienda, Planeación Nacional y demás despachos que hagan posible este apoyo.

Tal como lo señalamos en esta tribuna en mayo de este año, es indispensable y urgente construir en la PTAP El Cerro un segundo módulo, de los cuatro proyectados, pues solo está construido y operando uno de estos. El costo o valor aproximado de ese segundo módulo, diseñado para producir cincuenta y dos mil metros cúbicos diarios (52.000 m³/días) adicionales de agua potable, es de $150 mil millones, obra indispensable para aumentar la producción que haría posible extender el suministro hacia otros territorios del Distrito, como la Zona Norte, Barú y Tierrabomba.

Como se advirtió en aquel momento, Cartagena enfrenta una preocupante crisis de agua con racionamientos que en su momento llegaron a afectar, de manera programada, hasta el 15% de la ciudad, situación en la que fundamentó el alcalde Turbay la ruptura de confianza con Veolia, operador privado de Acuacar, cuestionando su pertinencia y capacidad operativa, al punto de demandar la terminación del contrato vigente hasta 2034.

Ya se ha dicho aquí que retornar a un manejo ciento por ciento público sería un craso error, recordando la nefasta experiencia de la etapa final de las antiguas EPM de Cartagena, y de que Veolia está obligada a reaccionar para enderezar el rumbo de las inversiones que se necesitan. Por ello, no parece ser el mejor camino profundizar la inquina en la relación entre esta empresa multinacional y la Alcaldía Distrital.

Así como el operador privado debe priorizar la infraestructura crítica sobre el ahorro de costos y cumplir el plan de expansión, la intervención financiera del Distrito es ineludible para priorizar, ojalá con el apoyo de la Nación, las inaplazables obras de la PTAP El Cerro, incluida la aducción de agua cruda de Piedrecitas a El Cerro, y las conducciones que llevarán el agua producida a la red de distribución de la ciudad.

Por todo esto, la lógica de las cosas indica que debe priorizarse este proyecto y garantizar el Distrito su inmediata ejecución, en equipo con Acuacar como diseñador y el Distrito como contratante de la obra.

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