Abrirse paso en Cartagena. Ese era el objetivo. La ciudad Fantástica de la que escuchaba hablar sedujo a sus sueños, a tal punto de querer hacer sonar el eco de su voz en esta tierra caribeña.
Es la historia de Marinés Lezama, una venezolana nacida en la hermosa ciudad de Cumaná, conocida por sus poetas y por su riqueza cultural.
Esta artista lleva un nombre con una historia singular. Su madre, Inés María, tenía la intención de bautizarla María Inés, pero durante el proceso de registro hubo un error de digitación y terminó con un solo nombre: Marinés. Es la mayor de seis hermanos, lo que la llevó a asumir responsabilidades desde temprana edad.
Lezama estudió Administración de Empresas y Gestión, especializándose en Informática y Contabilidad. Su carrera le proporcionó una base sólida para su futuro profesional.
Tras completar sus estudios, trabajó en una empresa de administración de condominios, donde manejó libros contables, gestionó estados de cuentas y correspondencia. Paralelo a ese empleo, también hacía algo que ama con vehemencia: cantar. (También le puede interesar: “5 mil pesos para comenzar una nueva vida”, la historia del escritor Francisco Aguiar)
Llegó a ese oficio por mera casualidad, cuando le invitaron a imitar a un evento. “Fue ya grande. En un viaje a Puerto la Cruz (ciudad venezolana), a los 20 años. Un amigo me dijo que lo acompañara a una presentación, porque la cantante que estaba programada no podía asistir. Me pidió que aprendiera una canción de Selena y así lo hice. Me fue muy bien y me pagaron por eso y vi la oportunidad de ganar dinero con eso. Entonces comencé a estudiar, a hacer mi repertorio y comencé a hacer cursos y talleres. Todos los fines de semana estaba trabajando y estudié en la Universidad de las Artes, en Venezuela”, recuerda. Desde entonces no ha dejado de cantar. Es lo que le apasiona.
Llegó tras un sueño
En junio de 2018, Marinés tomó la aventurada decisión de radicarse en Cartagena. “No considero que haya venido por la migración masiva que hay de venezolanos hacia Colombia. Lo hice por una invitación de unos amigos”, explica.
Para entonces, su único hijo se había ido a vivir a Brasil y Marinés vio la oportunidad para cumplir sus sueños de cantar en otras tierras. “Yo decía: vamos a la gran Cartagena. Tenía el pensamiento de que por ser turística podía conseguir grandes fiestas y eventos para evolucionar”, relata.
Este paso marcó un nuevo capítulo en su vida. Su motivación y su deseo de crecimiento la llevaron a dar el salto. Atravesó la frontera y llegó a Maicao, Colombia, con cierta aprensión debido a las noticias sobre la complejidad de la migración. Sin embargo, con el apoyo de conocidos y amigos colombianos se pudo sentir segura y protegida durante su viaje.
“Recuerdo que llegamos acá como a las 4 de la tarde. Tenía donde dormir así que no pasé trabajo. Al día siguiente, a las 7 de la mañana, ya estaba en el semáforo mirando hacia dónde iba a agarrar”, complementa y añade que no fue fácil empezar de cero.
“No he conseguido todavía el gran contrato millonario, pero me ha ido bien, he logrado buenas oportunidades. Cuando llegué tuve la oportunidad de conocer a unos muchachos que tenían una agrupación de vallenato. Me invitaron a realizar un homenaje a la gran Patricia Terán y ahí comenzamos. Fue maravilloso, un mes después ya estaba trabajando”, narra. (También le puede interesar: El programa de migración segura de EE. UU. mantiene cifras bajas)
Una vez en Cartagena, Marinés se unió al mundo de la música tropical, ofreciendo su talento como cantante en diversos eventos y lugares nocturnos. No se desanimó cuando no obtuvo resultados inmediatos, sino que perseveró y esa persistencia dio sus frutos.
Ahora, trabaja haciendo presentaciones en un prestigioso hotel y continúa avanzando en su carrera musical, interpretando canciones con agrupaciones locales. Su versatilidad y pasión le abrieron puertas en la escena musical de Cartagena. A medida que ganaba reconocimiento, logró contratos y oportunidades que demostraron su talento y dedicación. Actualmente construye una propuesta musical de salsa romántica y quiere hacer su versión de la canción Noches de Cartagena. También trabaja en un sencillo que espera lanzar antes de finalizar este año.
La historia de Marinés es un testimonio de perseverancia. A otros venezolanos que se encuentran en Cartagena o en situaciones similares les envía un mensaje de aliento: “No dejen de soñar, porque los sueños se hacen realidad si trabajas por ellos con dedicación y persistencia. No se rindan y sigan luchando por lo que desean”.
