A pocos meses de las elecciones al Congreso y a la Presidencia de la República, los partidos políticos, coaliciones e independientes mueven sus fichas para ganar o quedar bien posicionados en el nuevo gobierno.
Ya pasó el entretiempo del partido, y en este juego del poder, donde hay más de 40 precandidatos, en el corto plazo muchos saldrán de la competencia. Entre congresos, reuniones de las directivas, encuestas, foros y pasos al costado se irán perfilando los candidatos de cada partido, coalición o proyecto independiente. (Lea aquí: Momento crucial para saber quién es quién por la Presidencia de Colombia)
Pero la pregunta que surge es: ¿qué dinámicas o fuerzas influenciarán los cálculos políticos y las estrategias electorales?
En la ciencia política y el marketing electoral se estudia un efecto crucial para el triunfo en las urnas: el efecto bandwagon, también conocido como el efecto de arrastre, que es aquella dinámica recurrente en la psicología humana de “subirse al carro ganador”. Para algunos analistas es una suerte de cálculo, y para otros, peyorativamente, un oportunismo político de aquellos que se adhieren al candidato que, ya sea por discurso programático, propuestas, carisma u otra virtud, se posiciona en las encuestas y en la opinión pública como el ganador.
Este comportamiento gregario no solo se presenta en las coaliciones o apoyos, sino que se contagia en un efecto dominó al resto de la sociedad. Los expertos han diagnosticado que los individuos propenden por estar en el grupo multitudinario y ganador, muchas veces sin examinar logros, valores, discursos o propuestas. Decir al día siguiente de las elecciones que se votó por el ganador es la razón de ser de este efecto y del éxito del candidato.
Por ejemplo, las encuestas que dan como ganador al precandidato presidencial Gustavo Petro podrían influenciar, bajo este efecto, al votante indeciso o contrario, aunado a la falta de un candidato único y rotundo, en estos momentos, de partidos como el Centro Democrático, el Partido Conservador, La U o el Partido Liberal.
Muchos precandidatos de partidos tradicionales e independientes le dan protagonismo, en sus propuestas de país, a una necesaria transformación social. Es una lógica que va en armonía con propuestas de facciones políticas de oposición al gobierno del presidente Iván Duque o de sectores neutrales. Sin embargo, que Paloma Valencia, precandidata presidencial por el Centro Democrático, exprese que Colombia necesita una reconstrucción total y reformar las presentes instituciones, más que disruptivo es diciente de que en estas elecciones será el pragmatismo de soluciones concretas lo que prevalecerá frente al discurso. “Es una dinámica muy interesante la que se está institucionalizando, luego de acostumbrarnos a una personalización de la política”, expuso Néstor Julián Restrepo, politólogo y doctor en política, comunicación y cultura.
Por lo tanto, la polarización, madurada por años en la arena política colombiana, se ha desfigurado en esta época electoral. Al escuchar las propuestas que distan de los imaginarios que se tienen de cada partido, la presencia de personajes provenientes de sectores de derecha como Armando Benedetti y Roy Barreras en el Pacto Histórico, que para muchos representa el izquierdismo; y las reuniones entre líderes de regiones disímiles como Luis Pérez, Dilian Francisca Toro y Eduardo Verano De la Rosa, se vuelve coherente la afirmación de que en estos comicios las ideologías o discursos se desdibujan frente al pragmatismo.
Para Restrepo, profesor en comunicación política de la Universidad EAFIT, la polarización es una lógica emocional que siempre estará marcada. “Tal vez abandonarla o matizarla sea una estrategia en estos momentos, pero cuando estén cerca los comicios se remarcará para generar rabias y sentimientos, mostrar al contrario como enemigo o malo para el futuro”, explicó.
Y remató diciendo: “A los electores les recomiendo no dejarse llevar por esas peleas y tener muy claro cuál es el tipo de político que solucionará nuestras necesidades en salud, educación y empleo. Votar por soluciones y propuestas. Las narrativas divisorias no le sirven al ciudadano”.
